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marzo 5, 2012

He leído algunos posts de tu blog y me han parecido excelentes, especialmente el de museización de centros históricos. La reflexión que haces al principio sobre la ciudad me ha parecido muy inspiradora. Espero seguir leyendo nuevos posts.

El territorio museo de Alghero o la búsqueda de un turismo sostenible

julio 1, 2009

El territorio museo de Alghero o la búsqueda de un turismo sostenible (Publicado en J. FONT: “Casos de Turismo Cultural”, Ed. Ariel, Barcelona 2004) 

Manel Miró i Jordi Padró

 

“Després de quatre hores de viatge des de l’eixida de Sassari s’arriba dalt d’un coll des d’on es domina la verda plana de l’Alguer. Qué bonica és la vista que es gaudeix d’allí! Les altes montanyes que van des de Monteleone a la Nurra es disposen en un semicercle els dos extrems del qual penmetren en el mar, formant al sur el Cap de Poglina i al nord el Cap de Caccia. Darrera les montanyes i la costa s’extén el territori de l’Alguer, curat com un jardí, ple de vegetació exuberant on es barreixen els colors foscos de les oliveres amb el color clar dels fruiters i el rossejar de les vinyes.”

Eduard Toda, “L’Alguer. Un poble català d’Italia”, Barcelona, 1888.

Presentación

El año 1996 empezó a gestarse el Territorio Museo de Alghero, gracias al apoyo financiero de la Dirección General de Política Regional de la Unión Europea a través del programa TERRA.

El proyecto nació de la inquietud de un grupo de profesionales del desarrollo local alguereses, aragoneses y catalanes por explorar nuevas vías de conocimiento y uso del territorio, de descubrir nuevos valores en la relación entre el territorio y las personas que lo habitan y lo explotan. El resultado fundamental de esa exploración debía ser el establecimiento de un modelo de integración de los proyectos de puesta en valor del patrimonio en las estrategias de desarrollo local en el área Mediterránea.

Se partía de una evidencia. Siendo como es el Mediterráneo Occidental uno de los lugares del mundo con mayor concentración de patrimonio cultural, sólo algunos grandes museos y conjuntos monumentales, centros de peregrinaje de miles de turistas, habían sido capaces de convertir su patrimonio en un atractivo turístico capaz de incidir en el desarrollo económico de sus territorios.

Por contra, durante las tres últimas décadas del siglo XX el proceso de desarrollo turístico había significado una amenaza para la identidad cultural y el patrimonio de los pueblos del Mediterráneo Occidental, un patrimonio que sufrió numerosos atentados o bien, en el mejor de los casos, cayó en el olvido.

Paralelamente a este proceso, las tres últimas décadas del siglo XX también habían supuesto una importante transformación en el concepto de patrimonio, en el sentido de pasar de la visión anticuarista del objeto patrimonial aislado a una visión más compleja que incidía en la contextualización territorial de dicho objeto.

En este contexto nació el concepto de Territorio Museo, de la percepción de Alghero como un territorio dotado con una fuerte personalidad histórica que conserva numerosas huellas de su pasado: tradiciones artesanales, gastronómicas, particularismos lingüísticos, arquitecturas populares, estrategias productivas peculiares, conjuntos monumentales, restos arqueológicos, obras de arte, manifestaciones culturales. El contexto en el que se desarrolló este proyecto y un balance de sus resultados se presenta a continuación

1. Análisis del entorno

Veamos primero cuáles eran las necesidades a las que quiso dar respuesta el Territorio Museo de Alghero para pasar luego a la evaluación de los logros conseguidos.

1.1 Alghero, una población costera desarrollada a espaldas de su patrimonio.

El municipio de Alghero ocupa el extremo noroeste de la isla de Cerdeña. Cuenta con 59.043 habitantes que se reparten a lo largo de 682 km2 en siete comunes: Alghero, la capital y núcleo principal, Ittiri, Olmedo, Putifigari, Uri, Villanova y Monteleone.

El núcleo urbano de Alghero se estructura en dos áreas: la ciudad moderna, construida caóticamente tras la segunda guerra mundial a menudo a base de políticas especulativas, y el centro histórico que sobrevive prácticamente intacto aunque muy degradado debido al progresivo abandono que ha sufrido en las últimas décadas.

escala de cabirol

El turismo representa el sector económico más importante de Alghero. Basado en la oferta de vacaciones de “sol y playa”, los últimos años está perdiendo capacidad competitiva, debido a la falta de adaptación de los servicios y equipamientos turísticos a la diversificación a la modernización de la demanda. De hecho, el modelo de desarrollo turístico de Alghero es la causa de los principales puntos débiles que debe afrontar estratégicamente la ciudad:

• Contaminación medioambiental debido a momentos de una densidad de población intolerable.

• Pérdida de la identidad cultural de los espacios urbanos invadidos por un flujo de turistas importante capaz de imponer un “estilo de vida” estándar sobre el estilo autóctono que se degrada y se retira a la periferia.

• Alta tasa de delincuencia debido al reclamo que suponen los turistas.

La evidente riqueza de Alghero en recursos culturales fue lo que llevó en 1996 a la intuición que su valorización podría suponer un nuevo impulso para el sector turístico, cada día más necesitado de todos aquellos aspectos que pudieran contribuir a la desestacionalización de su actividad y a la captación de públicos más valiosos para el municipio.

1.2 El valor del turismo en la economía de Alghero.

Según el antropólogo sardo Bachisio Bandinu In Sardegna il turismo, nonostante si presenti come industria leggera e stagionale,si è dimostrato il più violento operatore di trasformazione di un territorio e della cultura locale . Es decir, no sólo es el sector económico más importante sino que en los últimos treinta años ha modelado el desarrollo del municipio.

La importancia del turismo Alghero queda reflejada en las siguientes cifras. La provincia de Sassari a la que pertenece Alghero ocupa el primer lugar entre las cuatro provincias de Cerdeña en términos de ocupación turística y número de visitantes. En el año 2002 registró el 47,04% de la ocupación hotelera de Cerdeña y el 55,24 % de la ocupación no hotelera (apartamentos y campings).

Movimiento turístico 2002 en Cerdeña – Hoteles

 

italianos

extranjeros

total

 

 

Personas

Pernoctaciones

Personas

Pernoctaciones

Personas

Pernoctaciones

%

Cagliari

381.025

1.702.752

107.501

532.597

488.526

2.235.349

32,15

Oristano

51.289

155.165

11.821

27.753

63.110

182.918

2,63

Nuoro

148.480

933.218

50.235

330.915

198.715

1.264.133

18,18

Sassari

462.274

2.134.383

239.670

1.136.021

701.944

3.270.404

47,04

Total

1.043.068

4.925.518

409.227

2.027.286

1.452.295

6.952.804

100

Movimiento turístico 2002 en Cerdeña – Apartamentos y Habitaciones

 

italianos

extranjeros

total

 

 

Personas

Pernoctaciones

Personas

Pernoctaciones

personas

Pernoctaciones

%

Cagliari

70.686

635.585

27.088

165.993

97.774

801.578

24,5

Oristano

14.468

79.937

10.852

43.829

25.320

123.766

3,78

Nuoro

47.946

394.683

27.411

144.521

75.357

539.204

16,48

Sassari

154.280

1.251.956

85.194

555.764

239.474

1.807.720

55,24

Total

287.380

2.362.161

150.545

910.107

437.925

3.272.268

100

Total general

1.330.448

7.287.679

559.772

2.937.393

1.890.220

10.225.072

Del conjunto de Cerdeña, Alghero, en lo que respecta al número de estancias, ocupa el segundo lugar detrás de Arzachena (situada en la costa nororiental de la isla). Alghero posee la oferta receptiva más variada y articulada. Dispone de 6.500 camas divididas en un total de 38 hoteles (11 de cuatro estrellas, 22 tres estrellas, 4 dos estrellas y 1 de 1 estrella).

Las plazas no hoteleras están representadas por 4 camping de tres estrellas con capacidad para 4.300 personas a las que se añaden 24 Bed & Breakfast y 5 Casas de Agroturismo.

Alghero, en el 2002, ha tenido 216.652 turistas que han representado un total de 941.525 pernoctaciones, con un incremento respecto al año anterior del 6,45% para los primeros y del 4,52% de las segundas.

Le presencia extranjera, 439.690 pernoctaciones, representa el 46,70% del total, lo que supone un porcentaje muy superior al de la media de Cerdeña (28%). Respecto a la procedencia de los turistas de Alghero, entre los extranjeros la componente dominante está representada por los británicos (hecho favorecido por la existencia de vuelos a bajo coste procedentes de Londres), seguidos de suecos y alemanes. Entre los italianos, los turistas más numerosos son los procedentes de la Lombardía y del Lacio.

1.3 Los principales recursos culturales y naturales de Alghero.

Diseminados por el término municipal se encuentran una serie de notables recursos de patrimonio natural y cultural.

Entre los primeros destaca el Capo Caccia, la Gruta de Neptuno y el Parque Natural de Porto Conte.

El paisaje sobrecogedor del Capo Caccia lo determina un gran triángulo calcáreo que se abalanza sobre el mar en poderosos acantilados de más de trescientos metros de altura y que domina el skyline visible desde el centro de Alghero.

Dentro del macizo del Capo Caccia se encuentra, el monumento natural de la Gruta de Neptuno a la que se puede acceder desde el mar o bien desde una interminable escalera de 656 escalones llamada “Escala del Cabirol”, nombre de clara filiación catalana. Anualmente es visitada por unos 150 mil visitantes, atraídos por esta galería subterránea de 2.500 metros con numerosas concreciones, lagos de aguas transparentes, pozos y salas que le proporcionan una hermosa complejidad.

El año 1999 fue creado el Parque Natural Regional de Porto Conte, un espacio natural de 5.200ha gestionado por la Azienda speciale Parco naturale regionale di Porto Conte. Porto Conte es una bahía natural conocida en tiempos de los romanos como Portus Ninpharum y considerado como el más clásico puerto natural del Mediterráneo. La orografía costera está salpicada de pequeñas calas, grutas semisumergidas en el mar, acantilados y la gran playa de aguas tranquilas de Mugoni. Los fondos marinos están plagados de grandes praderas de “Posidonia Oceanica”, un oasis natural para numerosas especies de peces

Por lo que respecta al patrimonio cultural, los principales recursos se engloban dentro de los conjuntos arqueológicos megalíticos de época nurágica y el centro histórico de Alghero.

La cultura nurágica se localiza exclusivamente en la isla de Cerdeña y tiene su momento de principal esplendor entre los siglos VIII y VI a.C. El elemento más representativo de esta cultura son los nuraghes, torres construidas con grandes piedras que se ubicaban, como elemento defensivo, en el centro de poblados amurallados de casas de planta circular. El municipio de Alghero conserva restos de un centenar de estas construcciones, es decir, 6 nuraghes cada 10 kilómetros cuadrados, lo que constituye una de las más altas densidades de Cerdeña. Los nuraghes más conocidos son el de Sant’Imbenia, Santu Antine y el de Palmavera, abierto al público en el marco del desarrollo del Territorio Museo de Alghero.

El centro histórico de Alghero es un buen ejemplo del gótico tardío y se le conoce popularmente como la Barceloneta. Este nombre, así como el uso del catalán entre algunas familias algueresas, son el testimonio todavía vivo de los tiempos en que tanto la ciudad como la isla pertenecían a la Corona de Aragón.

Cuando se inició el proyecto del Territorio Museo la oferta cultural relativa al centro histórico era muy insuficiente, sin ninguna estructura museística. La interpretación de la ciudad y su territorio recaía enteramente en las manos de guías y publicaciones que no hacían fácil para el visitante captar las características de la ciudad, empezando por la identidad cultural catalana que sorprendentemente todavía pervive y acabando por aprehender, más allá del hecho físico, el nexo inseparable entre la ciudad y el mar y la importancia de una actividad económica como fue y es la pesca de coral que, desde tiempos inmemoriales, ha estado relacionada con la historia de la ciudad.

2. El Territorio Museo de Alghero como instrumento de gestión creativa

2.1 El consenso entre las administraciones y la participación de los agentes sociales.

El primer reto de la puesta en marcha del Territorio Museo de Alghero fue la coordinación de la multiplicidad de políticas con objetivos diferentes y, a veces, divergentes, entre las distintas administraciones y entidades responsables de los bienes culturales que éste se proponía englobar.

Por este motivo fue necesaria la búsqueda de un consenso entre la Soprintendenza per i Beni Archeologici de Sassari, el Ayuntamiento de Alghero y la Diócesis de Alghero-Bosa. Finalmente, el consenso se tradujo en la firma de dos convenios con la Soprintendenza per i Beni Archeologici, uno para la instalación de dos centros de interpretación en la Torre de Porta Terra y la Torre de San Juan y otro para la apertura al público del área nurágica de Palmavera. Por otro lado, el Ayuntamiento también llegó a un acuerdo con la Diócesis de Alghero-Bosa para la instalación del Museo de Arte Sacro en la Iglesia del Rosario.

Paralelamente al consenso entre administraciones empezó a buscarse la complicidad con las organizaciones ciudadanas. Se trataba de convencer a la sociedad de Alghero de la apuesta municipal por la promoción de Alghero a partir de sus elementos más singulares.

Para ello se diseñó una estrategia de marketing territorial a partir de la idea de territorio museo. En este proceso participaron conjuntamente representantes del sector turístico (con los que se inició un proceso de creación de paquetes turísticos), empresas agroalimentarias (a las cuales se propuso promocionar la marca territorio museo) y las asociaciones de comerciantes del centro histórico (con los que se discutieron medidas para el embellecimiento del paisaje urbano).

2.2 La interpretación como instrumento de planificación.

Una vez resueltos los problemas operativos de puesta en marcha del territorio museo se pasó a la fase de redacción del plan interpretativo. El plan se planteaba presentar cómo la compleja trama territorial e histórica de Alghero había forjado una identidad y una imagen propia y definida.

El primer paso consistió en la determinación de los temas y los argumentos para la interpretación. Los redactores eran conscientes que estaban colocando la clave de bóveda de la que dependía en buena parte el éxito del plan. Se trataba, en ese momento, de definir la especificidad y los contenidos de la oferta patrimonial yendo más allá de los tópicos utilizados en la presentación turística tradicional. Para ello, los aspectos que tuvieron en cuenta fueron la especificidad del territorio, la dimensión simbólica del patrimonio y la emoción individual que se experimenta a través de su descubrimiento y su contemplación. Era, pues, necesario en primer lugar, encontrar un concepto que al mismo tiempo sintetizara una estrategia de posicionamiento y un referente identitario. La definición de ese concepto fue, finalmente, el resultado de una experiencia de diálogo y de observación, de la inmersión en el universo de la identidad, del legado y del territorio y se concretó en la siguiente frase:

ALGHERO: LA ISLA CATALANA DE CERDEÑA

Este concepto permitió englobar los principales aspectos temáticos del municipio:

• El concepto de isla catalana suponía la particularidad de un lenguaje como elemento caracterizador de la identidad de Alghero dentro del contexto de Cerdeña. Esta especificidad cultural también se manifestaba en las tradiciones populares de la ciudad y en su arte y arquitectura, típicamente catalanas.

• El concepto de Alghero en la Isla de Cerdeña está relacionado con la localización física de la ciudad, es decir, con el hecho de que el territorio mantiene las características naturales y arqueológicas que moldearon extraordinariamente la isla de Cerdeña en el Mediterráneo.

Partiendo de estos primeros conceptos, se dedujeron las siguientes temáticas básicas:

ISLA CULTURA                                 ISLA ARQUEOLOGÍA

ISLA CATALANA DE CERDEÑA

ISLA NATURALEZA                                         ISLA FORTALEZAS

Estos temas permitían englobar los aspectos más destacables del patrimonio cultural y natural del municipio que iban a ser valorizados a través de la puesta en marcha del Territorio Museo.

ISLA CATALANA DE CERDEÑA
  • Alghero
ISLA CULTURA
  • Iglesia del Rosario
  • Patrimonio mueble diocesano
ISLA ARQUEOLOGÍA
  • Núcleo nurágico de Porto Conte.
  • Complejo nurágico de Palmavera.
  • Área arqueológica de Sant’Imbenia
ISLA FORTALEZA
  • Torre de Porta Terra
  • Torre de Sant Joan
  • Torre de Sant Jaume
  • Circuito amurallado.
ISLA NATURALEZA
  • Espacio Natural de Porto Conte

Una vez establecido el concepto clave de interpretación y desarrollados los temas básicos se pasó a la elaboración del plan operativo enfocado hacia los lugares involucrados en la interpretación, la localización de estructuras museísticas que debían ser instaladas y las estrategias de presentación de los recursos.

3. La estructura del territorio museo de Alghero

La primera fase de puesta en marcha del territorio museo propuso tres espacios para hospedar el sistema de presentación y la infraestructura del museo: la Torre de Porta Terra, la Torre de Sant Joan y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

La Torre de Porta Terra: la puerta del territorio museo de Alghero.

La vieja torre que en el pasado fue el acceso terrestre a la ciudad fue escogida como la puerta principal de entrada y bienvenida para que los visitantes empezaran su “viaje” en la ciudad de Alghero. Esta estructura está planteada como un “espacio de síntesis”. Se trata de una apuesta expositiva muy adecuada para ofrecer una primera visión global del patrimonio cultural, natural e histórico de la ciudad, que cumple el objetivo de motivar a los visitantes a conocer la riqueza de Alghero a través de un itinerario más completo y articulado.

La Torre de Sant Joan: centro para la interpretación del centro histórico.

torre de san joanLa torre de Sant Joan fue elegida como el lugar para albergar el centro para la interpretación de la historia de la ciudad. Se trata de un espacio que alberga una exposición cuyo objetivo es mostrar el proceso de evolución urbana de Alghero desde los tiempos medievales hasta la actualidad. Es el punto de partida también de los itinerarios por el centro histórico: el Camino de las Torres (Via delle Torri), el Camino Sagrado (Via Sacra) y el Camino Catalán (Via Catalana).

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario: el Museo de Arte Sacro.

La Iglesia del Rosario, situada cerca de la catedral de Alghero y sin culto desde hacía varios años, fue la escogida por la diócesis de Alghero-Bosa como el lugar idóneo donde ubicar un importante número de objetos litúrgicos y artísticos que estaban desperdigados por toda la diócesis.

El planteamiento museográfico es el resultado de una rica discusión entre museólogos, fieles y sacerdotes en la que se tuvieron en cuenta, fundamentalmente, tres premisas:

• El carácter catequístico del arte religioso.

• El carácter religioso del espacio museístico.

• Los requerimientos de conservación para la exposición de las piezas.

El resultado es una interesante exposición en la que además de destacarse la belleza artística de las piezas, se las muestra en su dimensión de objetos litúrgicos y se destaca su función catequística.

Se trata, en definitiva, de un museo comprometido que ofrece al visitante su voluntad de realzar la importancia de la experiencia cristiana en la vida de la población algueresa.

4. Del plan a la realidad: las enseñanzas del territorio museo de Alghero.

4.1 La definición del concepto Territorio Museo.

No se puede analizar el proyecto del Territorio Museo de Alghero sin tener en cuenta toda la reflexión sobre el significado de este concepto desarrollada contemporáneamente y con posterioridad a su constitución. El concepto Territorio Museo nació de la necesidad de crear instrumentos de gestión del patrimonio con una perspectiva territorial, adaptados a las demandas de uso social del patrimonio y de desarrollo local. Se trata de un concepto que deriva de los ecomuseos franceses, con los que comparte una visión integral y territorial del patrimonio cultural y natural, y que entronca con la tradición anglosajona de la planificación interpretativa.

El Territorio Museo de Alghero, fiel al ideario original, nació con la misión de poner en valor el patrimonio del municipio y convertirlo en una pieza importante de su futuro desarrollo socioeconómico, contribuyendo a diversificar su oferta turística principal de sol y playa y convirtiéndose en el eje central de la creación de una nueva marca turística.

El primer punto de discusión que plantea el desarrollo del Territorio Museo de Alghero es el de la evidencia que existen distintos significados para el concepto de puesta en valor del patrimonio. Tanto en Italia como en España el concepto de puesta en valor de un bien cultural suele limitarse a dos operaciones: la restauración y el establecimiento de un marco jurídico de protección, dejando para el final (a veces, olvidándolo) la operación fundamental de regular la gestión y el uso que permita a la sociedad aprovechar de manera correcta ese recurso.

En el caso de Alghero se planteó que para la creación del Territorio Museo no sólo era necesario interrogarse sobre cómo se podía regenerar físicamente un bien o un espacio degradado (tema que, por supuesto, también fue objeto de discusión entre los responsables de las restauraciones arquitectónicas y los responsables de la Soprintendenza per i Beni Archeologici de la provincia de Sassari) sino que era fundamental responder a la cuestión de cómo esa regeneración podría convertirse en una aspiración elemental de la ciudadanía algueresa.

Dicho de otra manera, la pregunta a la que pretendía responder la creación del Territorio Museo de Alghero era ¿qué papel debía jugar el patrimonio cultural y natural en el futuro del municipio? Interrogarse sobre esa cuestión hoy en el sur de Europa implica situarse ante el actual reto de los proyectos de puesta en valor del patrimonio: la resolución del conflicto entre el uso y el abuso de la ocupación del espacio, conflicto que en Alghero viene provocado, por un lado, por el abandono de zonas rurales y, por otro lado, por un crecimiento excesivo de las áreas urbanas.

Detrás de la idea de puesta en marcha del Territorio Museo de Alghero había una clara sensibilidad de apostar por un diferente modelo de desarrollo, en el cual el patrimonio cultural y natural dejaba de ser valorado solamente desde una perspectiva comercial (en el que sólo se valora aquello que es rentable en una lógica de turismo clásico de masas como la Gruta de Neptuno) y pasaba a ser tratado desde una perspectiva sistémica y sostenible.

¿En qué se traducía esa perspectiva? Dicho de otra manera ¿cuál era la principal novedad respecto al modelo anterior? Básicamente, la existencia de un plan pero también la manera de realizarlo, con la participación de diferentes ámbitos de la administración y de la ciudadanía.

En el diseño del Territorio Museo de Alghero se aplicó la primera definición de Territorio Museo, una definición que proponía un doble significado:

• Por un lado, designa una oferta de ocio cultural y ecológico, que se manifiesta como un gran museo al aire libre, habitado, en continuo movimiento y transformación, compuesto de centros de interpretación, monumentos visitables, itinerarios señalizados, alojamientos, etc… A diferencia de los museos al aire libre, el Territorio Museo no está situado en un recinto de uso exclusivo, delimitado por una barrera física (no es un parque acotado), sino que pretende integrar la vida cotidiana del territorio y de sus habitantes. Por tanto es fundamental facilitar al usuario (sea visitante o residente) los instrumentos que le ayudarán a situarse, a ver y aprehender aquello que le ofrece el territorio.

• Por otro lado, y este era el aspecto más innovador, designa una “estructura organizativa” capaz de liderar un proceso de desarrollo sostenible, encargada de la gestión del uso del patrimonio y dedicada a la aplicación de una estrategia de interpretación detallada en el plan, a través del consenso y la participación.

La primera de las enseñanzas que ofrece la experiencia del Territorio Museo de Alghero es que es más fácil crear una oferta de ocio cultural compleja (como la que existe hoy en Alghero de museos, centros de interpretación y monumentos) que generar nuevos modelos de gestión, si entendemos por gestión algo más que garantizar la apertura al público de los sitios patrimoniales.

Uno de los objetivos de la creación del Territorio Museo de Alghero era la creación de nuevos puestos de trabajo para jóvenes emprendedores. Este objetivo se consiguió a través de la creación de cooperativas que recibieron el encargo de ocuparse de la logística de apertura y funcionamiento de cada centro. Se trataba de desarrollar modelos de gestión privada en servicios y equipamientos de titularidad públicos.

Este modelo, interesante desde el punto de vista de la viabilidad de cada centro, planteó no obstante una serie de problemas en la órbita de la gestión conjunta del territorio museo. En primer lugar, el problema de la dispersión de la oferta. En vez de tener una sola estructura de gestión y una sola gran oferta se crearon pequeñas ofertas y numerosas estructuras de gestión. En segundo lugar, el problema de la rivalidad entre los servicios y equipamientos, celosos entre ellos de recibir más o menos ayudas. En tercer lugar, el problema de la ausencia de gestión territorial. La falta de una verdadera estructura de coordinación entre los centros y entre las instancias de la administración, una vez inaugurados los centros, hacía imposible que el territorio museo existiera como instrumento de planificación en aspectos cruciales como la señalización, delimitación de zonas de aparcamiento, promoción conjunta…

La segunda de las enseñanzas que ofrece la experiencia del Territorio Museo de Alghero es que la actual organización del sistema patrimonial tanto en España como en Italia hace muy difícil, por no decir imposible, el desarrollo de una visión sistémica en la gestión del patrimonio, es decir, una de las aspiraciones esenciales del Territorio Museo. ¿Cuál debería ser, pues, el modelo de organización del territorio museo que obedeciera a una perspectiva sistémica?

4.2 El territorio museo como instrumento de gestión del sistema patrimonial.

Como instrumento de gestión del patrimonio de ámbito territorial, el territorio museo debe entender el patrimonio (conjunto de bienes patrimoniales) como un sistema en el que la falta o la presencia insuficiente de uno solo de sus componentes puede comprometer la estabilidad y desarrollo de todo el conjunto. Cuanta más rigidez y reacción al cambio exista en el seno del sistema patrimonial, menos probabilidades habrá de supervivencia o de superación del aislamiento y la marginalidad dentro de la sociedad.

El análisis del patrimonio como sistema permite desglosar los distintos componentes que lo determinan, estudiar su estructura interna, su contexto social, los distintos agentes y operadores que intervienen, las interrelaciones con otros sistemas y sectores de actividad, etc… A partir de este punto será mucho más fácil identificar las oportunidades que nos permitan suscitar estrategias innovadoras de organización y desarrollo sostenible de nuestra herencia cultural y medioambiental.

Es evidente que la base fundamental de todo el sistema está constituida por los testimonios culturales y naturales que la sociedad reconoce y valora como merecedores de preservación y conocimiento, y que deben ser legados a las generaciones futuras.

Hoy en día vemos como el concepto de patrimonio se va ampliando tanto cuantitativamente -cada vez hay más bienes que la colectividad asume que hay que preservar y difundir- como cualitativamente: el patrimonio ya no se limita a unas obras, portadoras de unos mensajes simbólicos, que gozan de un reconocimiento oficial, sino que se amplía hacia todos aquellos elementos y expresiones que nos remiten a la identidad: tradiciones, formas de vida, lenguas, cultura oral, etc… Por tanto, aumentan las categorías de bienes susceptibles de contar con protección y difusión pública. También se pone en evidencia, cada vez más, la interdependencia entre los testimonios culturales y el entorno natural: aumenta la propensión a poner de manifiesto la conexión entre naturaleza y cultura y a desarrollar planteamientos interdisciplinarios, en los cuales el ser humano es situado en su entorno natural, social y cultural.

Está claro, pues, que nos estamos refiriendo a un concepto dinámico, en constante evolución, que es utilizado por la sociedad como instrumento de identificación y de orientación colectiva, que se transmite de generación en generación y que se enriquece constantemente. Esta concepción evolutiva nos lleva a considerar tanto el legado cultural de nuestros antepasados, como los testimonios contemporáneos, que expresan la vida de una comunidad y su desarrollo y que, por tanto, intervienen en la construcción del futuro.

Cuando se trata de analizar los bienes patrimoniales es necesario destacar el hecho de que no nos estamos refiriendo a bienes de mercado en sentido tradicional, ya que tienen un valor social y cultural, distinto al comercial, y un carácter simbólico. Ello los distingue de las mercancías convencionales. Por consiguiente, al estudiar el patrimonio desde un punto de vista socioeconómico no podremos hablar, en sentido estricto, de producción de bienes, sino de acciones encaminadas a preservar, adecuar y revalorizar los testimonios culturales y naturales.

Las diferentes actuaciones a realizar en el marco de la gestión de un territorio museo, pueden englobarse en las cinco funciones que sintetizan el uso y acción social del patrimonio:

ADQUISICIÓN.

La adquisición (o colección) se refiere a las distintas formas por las cuales un patrimonio pasa a la tutela de unos agentes responsables de su gestión. Incluye, por tanto, las distintas vías de ingreso del patrimonio a la tutela institucional (sea mediante la compra o, según los casos, recolección, excavación, donación, etc…). Esta función patrimonial necesita sustentarse en unos criterios de incremento patrimonial que sean claros y selectivos.

DOCUMENTACIÓN.

Abarca el proceso que nos permite recoger la información precisa sobre el origen, historia, contexto y características fundamentales de cada bien patrimonial. Se materializa en las tareas de registro, clasificación, inventario y catalogación. La existencia de inventarios y registros constituye la base para el control y la información del patrimonio.

PRESERVACIÓN

En este concepto podemos incluir todas aquellas acciones orientadas a disminuir al máximo los peligros de deterioro y los procesos de degradación del patrimonio. La preservación engloba, por tanto, la conservación preventiva, la restauración, la seguridad y, en general, las actuaciones destinadas a garantizar al máximo la integridad de los bienes culturales y del entorno.

INVESTIGACIÓN

Permite garantizar un correcto tratamiento del patrimonio, nos posibilita que profundicemos en su conocimiento y favorece su desarrollo. Por ello, se plantea la necesidad de fomentar el estudio de los recursos culturales y naturales, promover iniciativas de I+D en este campo, facilitar la coordinación con los organismos universitarios y científicos, etc…

DIFUSIÓN

Esta función, orientada al contacto con el público, se desarrolla mediante iniciativas y programas diversos destinados a captar el mayor número posible de usuarios y satisfacer sus demandas. Abarca, por tanto, conceptos distintos, pero con el denominador común de ser los elementos facilitadores de la utilización del patrimonio por parte del público: información, marketing y comunicación, didáctica, publicación y exposición. Uno de los grandes retos que tiene planteados el sistema patrimonial es atender las nuevas demandas y evolucionar de acuerdo con los rápidos avances de los medios de información y comunicación social.

Las cinco funciones básicas de la gestión patrimonial que, como hemos visto, engloban todas las acciones que se llevan a cabo a partir de la existencia de un patrimonio determinado, constituyen la base fundamental sobre la cual se debe sustentar el equilibrio del sistema.

Alguna de estas funciones puede parecer incluso contradictoria: hay que destacar fundamentalmente las tensiones que resultan de la confrontación entre la necesidad de preservar y mantener la integridad del patrimonio, por un lado, y, a la vez, difundir y facilitar el máximo uso social de este patrimonio. Pero un estudio más profundo del sistema nos pone de manifiesto la complementariedad e interdependencia entre todas y cada una de las funciones patrimoniales.

La adquisición, por ejemplo, está directamente relacionada con la capacidad de integración con el resto de funciones: no tiene sentido adquirir un patrimonio si, a posteriori, no puede ser documentado, preservado, investigado y difundido al público.

La documentación constituye una base fundamental para la investigación y la difusión y un instrumento para determinar la política de adquisiciones; pero también es un recurso para la protección (por ejemplo, es la base para la localización de objetos robados).

La investigación incide directamente en la documentación y la difusión del patrimonio y en la mejora de las técnicas y procesos para la preservación del patrimonio ya que facilita los criterios para establecer las directrices de la interpretación.

La preservación y la difusión constituyen los pilares que justifican la adquisición, documentación e investigación, pero a la vez están interrelacionadas: una buena política de difusión provoca una mayor sensibilización social para la conservación del patrimonio y, a la vez, puede provocar la generación de unos ingresos que pueden reinvertirse en la mejora del patrimonio. Pero, para desarrollar cualquier iniciativa de uso social del patrimonio, es imprescindible la adopción de medidas encaminadas a garantizar la integridad de los recursos culturales y naturales.

Actualmente la ausencia de planteamientos territoriales en la gestión del patrimonio cultural hace que las prioridades hacia una u otra función, en detrimento de las otras, provoquen desequilibrios y desviaciones: por ejemplo, el fomento de la investigación científica sin una política de difusión y de comunicación con el público provoca la concepción de las instituciones patrimoniales como órganos científicos de acceso muy restringido, con todo lo que conlleva de limitación de su uso social. Lo mismo pasa con las políticas conservacionistas, que limitan la utilización comunitaria del patrimonio e impiden su desarrollo. De la misma manera, la difusión sin documentación e investigación falsifica la realidad; y sin preservación provoca la destrucción del patrimonio.

Por tanto, para evitar las confrontaciones y polémicas entre las cinco funciones básicas de la gestión del patrimonio con la creación de un territorio museo se busca el equilibrio, la interconexión y el desarrollo armónico de todas ellas. En el caso del Territorio Museo de Alghero, además, se planteó que para pasar del plano teórico a la praxis se podía echar mano de la tradición anglosajona de los planes de interpretación.

Dada la amplitud de significados que tiene el concepto interpretación es necesario, antes de seguir, hacer una serie de consideraciones para delimitar su significado dentro del contexto de los proyectos de puesta en valor del patrimonio cultural.

4.3 La planificación interpretativa como base para la creación de un territorio museo.

La interpretación se aplica a muchos ámbitos de la vida. Como dice C. Carrier, si es necesaria la interpretación es porque hay problema, dificultad, conflicto de comprensión… los jueces interpretan las leyes, los árbitros de fútbol el reglamento, los periodistas la actualidad, los psicoanalistas los sueños. Los intérpretes del patrimonio interpretan el patrimonio.

Dentro de la interpretación del patrimonio hay también diferentes niveles de complejidad: desde el arqueólogo de campo que interpreta la funcionalidad del artefacto hallado en una excavación, hasta el técnico de la administración o el consultor que acomete un plan de interpretación territorial.

En general pues, la interpretación es un sistema de descodificación de mensajes que tienen niveles de complejidad muy dispares y una fuerte carga de ambigüedad. En todo caso, la interpretación siempre se traduce en un acto de comunicación. Interpretamos para dar a conocer algo, para hacerlo inteligible y para hacerlo inteligible de una determinada manera.

En este sentido, la interpretación aplicada al territorio aparece como respuesta a una demanda social de uso del patrimonio y a la necesidad de cada territorio de posicionarse frente a sus competidores. Entendida así, la interpretación se convierte en un instrumento de planificación dentro de estrategias de desarrollo territorial y alcanza su mayor nivel de complejidad.

Decimos que la interpretación del territorio es el nivel más complejo dentro de la interpretación del patrimonio, porque, aunque pueda estar arropada por una pretendida objetividad científica, la interpretación del territorio es siempre un arma ideológica que puede afectar de manera directa la vida de la población. En esta dimensión, la interpretación es un instrumento fundamental para la definición de políticas de intervención y uso social del patrimonio, y la base para el desarrollo de políticas de comercialización y explotación turística.

La interpretación de un territorio, si se quiere que sea algo más que un simple entretenimiento intelectual, debe traducirse siempre en un plan de actuación: en una apuesta por un determinado discurso comunicativo y por un determinado sistema de presentación y gestión de los recursos que viene a dar respuesta a una demanda o necesidad de uso social del patrimonio.

En este sentido, acometer un plan territorial de interpretación implica tomar decisiones sobre:

• qué se conserva y qué no se conserva,

• qué prioridades de restauración hay,

• qué tipo de actividades se priorizan (o se subvencionan),

• qué mensaje se da desde el patrimonio (histórico, científico, ideológico, emotivo…)

• a qué segmentos de público se debe dirigir la oferta

• qué patrimonio debe gestionar o adquirir la administración

• qué costumbres, tradiciones… se quiere recuperar o salvaguardar,

• qué monumentos se hacen accesibles y de qué manera,

• cómo se garantiza la rentabilidad de las inversiones en patrimonio…

Son sólo algunas de las preguntas a las que debe dar respuesta un plan de interpretación. Todos estamos de acuerdo en que todo el patrimonio merece ser conservado, pero todos sabemos también que los recursos para ello son limitados y eso provoca que, a menudo, se planteen conflictos. Estas limitaciones, unidas a la fuerte carga simbólica que tiene el patrimonio, hacen que muchas decisiones sobre el patrimonio se tomen en base a criterios corporativistas o partidistas, en dos palabras, poco democráticos.

Hasta aquí hemos analizado el territorio museo como instrumento de gestión del patrimonio desde una perspectiva territorial. Para finalizar nos centraremos en la vertiente del territorio museo como oferta educativa y de ocio cultural y ecológica.

4.4 El territorio museo como oferta de turismo cultural.

No ha sido raro ver en los últimos años cuando se ha planteado la necesidad o la voluntad de poner en valor el patrimonio de un territorio cómo, automáticamente, se ha pensado en la creación de un museo o, más recientemente, en la varita mágica de los centros de interpretación.

Por el contrario, desde una perspectiva sistémica, se entiende que la puesta en valor del patrimonio no debe plantearse únicamente dentro de las cuatro paredes de una exposición, sino que debe abrirse a una idea integral de paisaje que cuente con los testimonios originales, que utilice las construcciones existentes, los lugares de la memoria.

Como espacio de ocio cultural, el Territorio Museo debería articular bajo un marco conceptual común, el concepto clave de interpretación, las diferentes temáticas y recursos presentes en el territorio. El despliegue temático del concepto clave de interpretación sobre el territorio da como resultado una especie de museo abierto en el que los objetos y los conceptos se presentan en su contexto social y en su entorno físico original.

Uno de los retos que plantea esta propuesta es el hecho de que tanto el residente como el visitante sea capaz de percibir, sin dificultad, los límites y los contenidos del Territorio Museo, ya que no se encuentra situado en un recinto de uso exclusivo sino que comparte la vida cotidiana del territorio y de sus habitantes. Por tanto es fundamental facilitar al visitante los instrumentos que ayudarán a situarse, a ver y aprender aquello que le ofrece el espacio.

Una estructura modelo de un Territorio Museo podría ser la siguiente:

 LA PUERTA DEL TERRITORIO MUSEO: es el primer lugar de contacto entre el usuario y el territorio, por ello debe ser como el espejo de Alicia, un espacio que permita al usuario la inmersión en el universo desconocido del territorio. Su principal misión es dar a conocer la estructura y los servicios del Territorio Museo y ejercer de lanzadera para el descubrimiento del territorio que presentan.

 LAS VENTANAS TEMÁTICAS DEL TERRITORIO MUSEO: A diferencia de las puertas que ofrecen una panorámica general, las ventanas temáticas focalizan su discurso sobre uno de los temas que configuran el árbol temático del criterio clave de interpretación. Su misión fundamental es la de dar las claves para disfrutar de un recurso o conjunto de recursos del territorio vinculados a la temática de la ventana.

 LOS CAMINOS TEMÁTICOS DEL TERRITORIO MUSEO: Se trata de itinerarios señalizados a modo de “exposiciones temporales al aire libre” que permiten explicar una infinidad de pequeñas temáticas. Al tratarse de una experiencia de carácter temporal, favorecen la repetición de la visita. Es interesante vincular estos caminos temáticos a las actividades de investigación sobre el patrimonio del Territorio Museo.

 LOS EVENTOS DEL TERRITORIO MUSEO: La programación continua de eventos es una de las funciones básicas del órgano de gestión del Territorio Museo. Dentro de este ámbito se incluirían la realización de Jornadas Gastronómicas, Ferias de Artesanía, Festivales de Música o Teatro, etc…

 SERVICIOS DEL TERRITORIO MUSEO: La utilización del Territorio Museo como marca o distintivo de calidad permite vincular a su imagen la promoción de aquellos servicios que sean útiles, necesarios o interesantes en la configuración de la experiencia global del usuario del Territorio Museo, como el transporte, los alojamientos y restaurantes, los comercios o las hípicas.

5. A modo de conclusión

Ocho años después del inicio de su gestación, el Territorio Museo de Alghero sigue siendo un proyecto “en construcción”.

Respecto a las “piezas” que forman el Territorio Museo, actualmente están en fase de redacción dos nuevos proyectos: el Museo del Coral, dedicado a mostrar la tradición algueresa de la pesca y la manufactura del coral, y el Museo Cívico, dedicado a albergar los más importantes objetos del arte y la historia de Alghero. Ambos proyectos está previsto que sean financiados a través de fondos FEDER.

En otro orden de cosas, si bien la búsqueda de financiación para la creación de los equipamientos ha sido el principal trabajo de la Concejalía de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Alghero, la principal preocupación que tiene actualmente sobre la mesa esta área municipal encargada del desarrollo del Territorio Museo es su gestión. Se considera ya imprescindible la creación de una organización específica dedicada a la promoción y planificación del Territorio Museo que sea capaz de coordinar a los operadores turísticos privados, los agentes que administran los bienes culturales y naturales y las cooperativas encargadas de la gestión de los equipamientos. Se trata, en definitiva, de dar un salto definitivo para que el Territorio Museo deje de ser un proyecto y se convierta en un producto.

Finalmente, el otro gran reto de la Concejalía de Desarrollo Económico es ampliar las miras hacia los nuevos horizontes del turismo cultural de un sector turístico mayoritariamente anclado todavía en una mentalidad de turismo de sol y playa. En los últimos años, esta concejalía ha detectado un cambio en el patrón de consumo turístico: estancias más cortas y mayor demanda de actividades, especialmente culturales. Este hecho se ha visto favorecido por una mayor conectividad de Alghero con el resto de Italia y con nuevos mercados europeos gracias a los vuelos de bajo coste que actualmente unen directamente a diario el aeropuerto de Alghero con Girona, Londres, París, Francoforte, Milán y Roma.

En su origen, el Territorio Museo de Alghero se planteaba como un instrumento para el desarrollo local. Ocho años después ese objetivo se ha cumplido sólo parcialmente en el sentido de que se han creado una decena de puestos de trabajo directos relacionados con los servicios de atención al público en los nuevos equipamientos abiertos, pero no ha habido una incidencia clara en la creación de una oferta turística cultural complementaria de la oferta tradicional de sol y playa.

El Territorio Museo de Alghero también se planteó en origen como un instrumento para la integración del patrimonio en los procesos de planificación espacial. Tampoco en este caso los objetivos conseguidos son relevantes, pues más allá de algunos acuerdos puntuales entre administraciones e instituciones para dar un nuevo uso a edificios catalogados, sigue sin existir un marco de coordinación entre los diferentes agentes con competencias concurrentes, es decir, la Soprintendenza per i Beni Archeologici que se dedica básicamente a supervisar las intervenciones en los bienes culturales, el Ayuntamiento que se centra en la búsqueda de fondos para las intervenciones, la iniciativa privada que se ocupa de la explotación de servicios y la Universidad de Sassari que desarrolla programas de investigación.

Desde nuestra perspectiva, hay dos factores que explican el déficit que presenta el balance de ocho años de vida del Territorio Museo de Alghero. Un factor que podríamos considerar externo y que tiene que ver con la actual organización administrativa italiana del patrimonio cultural y otro factor, éste de orden interno, que tiene que ver con el actual modelo de desarrollo turístico de Alghero.

Respecto al primer factor, la actual organización administrativa italiana del patrimonio cultural (y este análisis lo podríamos hacer extensible a España) se basa en una concepción que entiende el patrimonio como un conjunto de objetos aislados que han sido destacados por una elite académica (historiadores, arqueólogos, antropólogos…) en base a una serie de valores subjetivos (importancia artística, histórica, simbólica…) y sobre los que el Estado tiene la inalienable obligación de garantizar su conservación física. Esta concepción ha potenciado en la administración una mayor vocación por la elaboración de normativas que por el desarrollo de estrategias de gestión y ello ha derivado en una falta de iniciativa sobre los posibles usos de los bienes culturales. En un contexto como el actual de aumento de la demanda de experiencias culturales, esa falta de iniciativa es la que intentaba llenar el Territorio Museo de Alghero desde la perspectiva del desarrollo local, pero aquí entra en juego el segundo factor de regresión.

Para el antropólogo sardo Bachisio Bandinu, el actual modelo de desarrollo turístico de Alghero accentua i miti e i riti più consumistici della civiltà occidentale. Rimarca le contraddizione tra la psicologia del divertimento e la pedagogia del lavoro. Cambia la comunicazione percettiva e simbolica del rapporto con la natura… Il disordine del sistema turistico deriva dalla dissociazione tra fattori urbanistico-architettonici e percorso antropologico-sociale. Nel turismo la scenografia è essenza e fenomeno dominante: crea quel tanto di sembianza utopica senza tensione e prospettiva . Este fenómeno puede verse claramente en el hecho que el Territorio Museo de Alghero finalmente sólo ha podido desarrollarse en su faceta de “atracción turística”, es decir, como entretenimiento complementario en un escenario de práctica turística balnearia. Lejos queda la idea central que dio origen al proyecto: la necesidad de colocar el respeto al patrimonio cultural y natural, en el centro de las preocupaciones por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a partir de la implementación de unas políticas de desarrollo sostenible, y la creación de unos mecanismos de gestión que permitan, de una manera eficaz, la participación de la sociedad civil y de los agentes económicos en los procesos de ordenación del territorio.

Para terminar querríamos cerrar el artículo planteando al lector una serie de cuestiones para el debate que nos plantea el caso del Territorio Museo de Alghero.

¿Qué factores son necesarios para que sea viable plantear estrategias de turismo cultural sostenible en entornos socioeconómicos caracterizados por el turismo de masas? ¿Es necesario un mayor compromiso de la sociedad civil con la cultura de la sostenibilidad? ¿Es necesario un mayor arraigo y compromiso de los agentes económicos con el desarrollo y la conservación de sus territorios? ¿Es necesaria una mayor sensibilidad de los políticos y profesionales del patrimonio y del turismo hacia la cultura de la planificación?

Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa entonces es el momento de preguntarse ¿Qué tipo de modelos organizativos y de gestión del patrimonio deben articularse para integrar el patrimonio en los procesos de planificación espacial? En otras palabras, cómo y en qué mesa o mesas deberían sentarse los responsables de los bienes culturales y de la ordenación de un determinado territorio para poder reflexionar conjuntamente de una manera integrada y sistémica sobre que rol puede tener el patrimonio cultural y natural en la sociedad actual. Una sociedad que tiene en el conflicto entre el abuso del territorio y el uso sostenible del mismo una de sus principales contradicciones.

 

 

Terra de Comtes i Abats: un exemple de Pla Estratègic d’Interpretació

abril 30, 2009

TERRA DE COMTES

Un exemple de Pla Estratègic d’Interpretació

 

Manel Miró, Ripoll març 2007

 

 

IDENTITAT I PATRIMONI: NOVES ICONES TURÍSTIQUES PER UNA COMARCA DINÀMICA

 

La comarca del Ripollès té com a atractius turístics més coneguts la “Vall de Núria” i la estació de esquí Vallter 2000 però també disposa de recursos amb un gran potencial vinculats a la important tradició històrica que arrenca amb Guifré el Pilós, fundador de la dinastia comtal de Barcelona i fundador dels monestirs de Ripoll i de Sant Joan de les Abadesses. A aquest fet cabdal de la història de Catalunya cal afegir-hi la llegenda dels Nou Barons de la Fama i d’Otger Catalò que fan el seu jurament a Montgrony; la conversió de Ripoll en el panteó de la casa comtal de Barcelona; les figures extraordinàries de l’abadessa Emma que dirigí el primer cenobi femení de Catalunya i de l’abat Oliba que va fer del monestir de Ripoll un dels més importants focus culturals del seu moment; el mite del Comte Arnau, lligat estretament al monestir de Sant Joan de les Abadesses i a la Renaixença. Tots aquests arguments han fet que les terres del Ripollès hagin estat considerades tradicionalment com el bressol de Catalunya.

 

A més a més cal recordar que el Ripollès, i de manera molt especial el Monestir de Ripoll, van ser un dels destins predilectes dels primers turistes culturals del país. Viatgers curiosos, intel·lectuals i artistes com Lluís Domènech i Montaner, Gaudí o Verdaguer, que a finals del segle XIX van aprofitar la incipient xarxa ferroviària per viatjar en busca dels orígens de l’art català.

 

D’aquestes grans línees interpretatives, se’n deriva el projecte TERRA DE COMTES, que té per objectiu principal posar en valor, des d’una perspectiva turística sostenible, el patrimoni cultural i natural del Ripollès, tangible i intangible, vinculat a la idea dels orígens de Catalunya.

 

 

UN NOU ESCENARI FAVORABLE PEL TURISME CULTURAL

 

Actualment a la comarca del Ripollès trobem dos factors que poden afavorir el desenvolupament d’un nou impuls a la activitat turística. Per un banda, la crisis de la indústria tèxtil fa necessària la busca de nous jaciments de treball i, per una altra, el creixement que ha experimentat a Europa la demanda turística amb objectius  culturals en un sentit ampli. Una demanda que el tipus d’experiència que més valora és la pràctica d’activitats en família relacionades amb algun aspecte de descobriment del paisatge, la naturalesa o la història.

 

Per aquesta nova demanda, el Ripollès disposa de nombrosos recursos com el seu paisatge, els seus monuments, la seva història, els seus camins, la seva gastronomia però també disposa d’una realitat molt valuosa, la notorietat com escenari emblemàtic que és de la història catalana. Es a dir, el Ripollès no és un lloc desconegut per la pràctica cultural, sinó que l’hauríem de batejar en aquests moments com un destí “adormit”, un destí que necessita un projecte per aprofitar l’oportunitat que li brinda la conjuntura actual, que faci possible convertir i posicionar El Ripollès en una destinació diferenciada, sostenible i competitiva amb una oferta turística diferenciada i innovadora.

 

LES CLAUS D’UNA APOSTA DECIDIDA PER AL TURISME CULTURAL

 

“Terra de Comtes” planteja una renovació integral de la imatge del Ripollès com a destí turístic, objectiu que es podria assolir gràcies a un Pla de Dinamització de Producte Turístic. Aquesta renovació es basarà en els següents elements:

 

·             Un concepte d’interpretació innovador pel destí vinculat a la tradició històrica de la comarca.

·             La generació de nous atractius relacionats amb el patrimoni de temàtica medieval.

·             La recuperació de recursos i entorns.

·             L’estructuració dels recursos i la seva presentació a les diferents tipologies de públics que integren el mercat del turisme cultural (des dels apassionats fins als ocasionals).

·             La qualitat mediambiental i de servei incidint en la sensibilització ciutadana i la formació continua dels professionals del turisme.

·             Una estratègia de comunicació ambiciosa.

·             El consens per una gestió integrada dels recursos.

 

 

LA RECERCA D’UN CONCEPTE D’INTERPRETACIÓ INNOVADOR

 

Ja hem dit com el Ripollès és un territori marcat històrica i llegendàriament per la tradició comtal, on els testimonis de la memòria tangible (monestirs i esglésies romàniques) i la intangible (història, mite i llegenda) es conjuguen en el marc d’una extraordinària bellesa paisatgística.

 

Hem vist també com tots aquests recursos es poden relacionar amb tres personatges – símbol dels orígens de Catalunya (Guifré, Arnau i Cataló).

 

Un cop, establerts els tres vèrtexs de la nova oferta turística del Ripollès, el que calia ja era trobar un concepte paraigües que els integrés tots tres i permetés caracteritzar i singularitzar aquesta nova oferta.

 

Els requisits que havia de cobrir el concepte integrador eren:

 

·      Suggerir un espai turístic, un territori, no un monument.

·      Suggerir un espai turístic singularitzat pels orígens de Catalunya.

·      Suggerir una experiència intensa d’interpretació dels recursos.

·      Suggerir la idea d’estada no només d’excursió.

 

Per tot això, es va proposar el concepte:

 

           

TERRA DE COMTES

Viatge als orígens de Catalunya

                             

 

En aquest concepte la frase “TERRA DE COMTES” funciona com a concepte operatiu, és a dir, allò que es va a visitar (una oferta de turisme cultural integrada per múltiples productes), i la frase UN VIATGE ALS ORIGENS DE CATALUNYA funciona com a concepte clau d’interpretació, és a dir, l’especificitat temàtica d’allò que es va a visitar.

 

Per una banda, la frase “Viatge als orígens de Catalunya” potencia la idea de consum turístic i suggereix una experiència de recorregut per diversos llocs més que únicament a un. Per l’altra, el concepte “Terra de Comtes” a més a més de significar temàticament el producte, també reforça la idea d’una experiència turística oberta i dinàmica.

 

LA GENERACIÓ DE NOUS ATRACTIUS RELATIUS AL PATRIMONI VINCULAT ALS ORÍGENS DE CATALUNYA

 

A banda del nom del producte global, és necessari caracteritzar els diferents components de Terra de Comtes amb la finalitat de generar un nom identificable i que sigui de fàcil aplicació en els diferents suports per a la comunicació, el que s’anomena nom d’experiència, és a dir, el nom que suggereix el tipus d’experiència i la temàtica que es desenvolupa a partir de l’adequació dels diferents recursos que configuren TERRA DE COMTES.

 

D’una banda, els elements que es proposa que configurin TERRA DE COMTES són de tres tipus:

 

 

Centres d’interpretació

·          Centre d’Interpretació del Monestir de Ripoll

·          Centre d’interpretació del Monestir de Sant Joan de les Abadesses

·          Centre d’interpretació del Santuari de Montgrony

Monuments visitables

·          Monestir de Santa Maria de Ripoll

·          Monestir de Sant Joan de les Abadesses

·          Santuari de Montgrony

Rutes temàtiques

·          Els indrets lligats a la llegenda del Comte Arnau com el Forat de Sant Ou, el Gorg dels Banyuts o el Pont de la Cabreta.

·          Els edificis romànics de la comarca

 

 

LA RECUPERACIÓ DE RECURSOS I ENTORNS

 

Una de les estratègies interpretatives bàsiques comú als tres indrets serà la de donar vida als espais, els objectes, els paisatges, omplir-los de color, d’olor, amb l’objectiu d’establir una relació emocional entre els visitants i els monuments i els paisatges històrics.

 

Per tot això, els criteris que s’han utilitzat són:

 

Allunyar-se de les generalitzacions: cada indret té una història que li és pròpia. Els components de Terra de Comtes s’han de centrar en la “micro història”, en la història d’allò que va succeir a cadascun dels indrets, en la història del seu descobriment, dels personatges i els fets que històricament o per tradició li han estat vinculats.

 

Explicar històries properes: una de les dificultats que normalment comporta la presentació d’una història llunyana en el temps és l’absència d’un vincle emocional entre aquesta i el visitant. Aquesta dificultat es veurà augmentada si, a més, els discursos de presentació utilitzen un llenguatge corporatiu. Per això, en els components del Terra de Comtes, el discurs de presentació utilitzarà un llenguatge proper.

 

L’experiència memorable, reforçar el caràcter simbòlic dels monuments:  Al tractar-se de llocs on es barregen història i llegenda podríem dir que són màgics, amb un fort simbolisme, es tractarà mitjançant els dispositius interpretatius de reforçar aquest “poder simbòlic” que els hi és inherent.

 

No confondre la història i la llegenda: Si com ja hem dit amb anterioritat el patrimoni lligat tant a Guifré com a Arnau inclou tant el que podem anomenar “recursos històricament documentats” com “recursos acceptats com a verídics per la tradició popular” no hem de caure en l’error de confondre al visitant, és a dir, d’intentar presentar com a històrics fets que no ho són o que no sabem si realment ho són.

 

Mínima intervenció: Els criteris d’intervenció als tres llocs no seran intervencionistes, és a dir, per a cadascun dels llocs es projectarà un equipament interpretatiu on es podrà abordar les pròpies històries dels llocs oferint al visitant les pautes per a comprendre i experimentar tot el sentit que ells posseeixen sense intervenir directament en els testimonis de la memòria. Així, al Santuari de Montgrony es projectarà un equipament museístic, en el cas del Monestir de Ripoll s’intervindrà a la sala que comunica el claustre amb l’Ajuntament i al Monestir de Sant Joan de les Abadesses s’instal·larà una exposició al Palau de l’abadia. En alguns casos els visitants podran decidir, després de veure l’exposició, si desitgen visitar els monuments sols, acompanyats per un guia intèrpret o mitjançant una àudioguia.

 

Sostenibilitat: Les intervencions que es faran als tres llocs s’intentaran ajustar al màxim als criteris de sostenibilitat (ambiental, econòmica i social); per així poder garantir un futur millor per la nostra comarca.

 

Accessibilitat per a tots els públics: Les intervencions que es faran als tres llocs es realitzaran tenint en compte les necessitats de tots els públics però en especial el de les persones discapacitades.

 

UNA IMATGE PER UN NOU DESTÍ TURÍSTIC

 

Una bona manera de començar a visualitzar el projecte TERRA DE COMTES és dotant-lo d’una imatge corporativa, per això es va realitzar dissenyar el logotip que acompanya al nom TERRA DE COMTES per tal de proposar una primera imatge visual de la futura oferta de Turisme Cultural del Ripollès.

En la recerca per trobar una imatge suggerent i significativa es van tenir en compte que l’especificitat de TERRA DE COMTES es basa en la contraposició de dues figures: el comte bo (Guifré) i el comte dolent (Arnau) que simbolitzen la llum (la recerca del bon govern) i l’ombra (el mal govern) del món medieval, representen també la bondat (les fundacions monàstiques) i la maldat (les aparicions malèfiques de l’Arnau).

Aquesta contraposició va portar a decidir que un element central de la imatge de TERRA DE COMTES havia de ser la idea de dualitat.

 

El segon component important per la definició de la imatge de TERRA DE COMTES òbviament havia de ser el món medieval entès en un sentit ampli però alhora recalcant dos aspectes:

·          El poder feudal

·          La presència de l’Església.

 

 

L’element central del logo està inspirat en un element que simbolitza el poder a l’Edat Mitjana, el pom, és a dir, la combinació de la Creu i l’Orbe. El pom va ser utilitzat pels reis des de temps de Carlemany i apareix en moltes representacions del nen Jesús. Simbolitza el poder universal i el triomf del cristianisme sobre la Terra. Per tant, tot i que no es tracta d’un símbol estrictament comtal l’hem escollit per altres virtuts semàntiques, com ara la seva clara identificació amb l’Edat Mitjana i el Poder Feudal. El símbol per excel·lència del poder comtal és l’espasa, una icona poc adient avui en dia per a un producte turístic cultural i sostenible.

 

D’altra banda, la idea de dualitat queda expressada en la contraposició de les dues R, l’única lletra que comparteixen els noms d’Arnau i Guifré:

 

La senzillesa de la seva iconografia que fa que sigui fàcilment memoritzable, la forta càrrega semàntica del seu significat que el converteix en un símbol, la versatilitat de la seva forma que fa que sigui fàcilment adaptable a qualsevol aplicació, l’afortunada estètica de la seva composició que el fa agradable a la vista, tot plegat són arguments a favor de la seva conveniència com imatge visual de TERRA DE COMTES.

 

EL CONSENS PER UNA GESTIÓ INTEGRADA DELS RECURSOS

 

L’aposta per una estratègia de desenvolupament turístic compartida per les diferents administracions de la comarca i el diferents actors del sector privat és el punt de partida per a la futura creació d’una organització comuna i integrada de gestió de l’espai turístic comarcal. La recerca del consens en aquesta qüestió serà una de les principals tasques de la gerència del Pla de Dinamització Turística del Ripollès.

 

Aquesta gerència s’instal·larà físicament a les dependències del Consorci Ripollès Desenvolupament del qual dependrà operativament.  Per garantir l’èxit de la implementació d’un projecte complex com és el Pla de Desenvolupament Turístic del Ripollès caldrà la contractació d’una gerència altament qualificada en l’àmbit del turisme cultural.

 

Els camps principals d’actuació de la gerència seran tres: coordinar les actuacions de les diferents administracions, supervisar el calendari i controlar la qualitat de les actuacions i generar una sinèrgia que faci que els objectius del Pla de Dinamització es perllonguin en el temps més enllà del propi pla. En aquest sentit, un cop finalitzat el Pla de Dinamització està prevista la creació d’un organisme encarregat de gestionar l’espai turístic del Ripollès.

 

El Plan de la Prehistoria del Oriente de Asturias: una reflexión sobre la gestión del patrimonio cultural en España

agosto 28, 2008

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO EN ESPAÑA:

EL PLAN DE LA PREHISTORIA DEL ORIENTE DE ASTURIAS

Manel Miró i Alaix

Barcelona, 15 de Abril de 2003

 

1. INTRODUCCIÓN.

El aspecto más destacable del Plan de la Prehistoria del Oriente de Asturias es que no se trata solamente de un plan de inversiones en equipamientos culturales y sitios arqueológicos, sino que plantea un nuevo y ambicioso sistema de gestión de los recursos culturales de la comarca oriental de Asturias que hemos bautizado como el Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias (MAPA) y que actualmente recibe el nombre de Paraíso Rupestre.

 Uno de los errores más comunes en España, cuando se trata el tema de la valorización de los bienes del patrimonio cultural, es centrar el debate en uno sólo de los aspectos que engloban la gestión de esos bienes. En algunos casos el acento se pone exclusivamente en la preservación y en otros parece que la única preocupación sea la difusión.

La causa de este error obedece a la ausencia generalizada en España de planteamientos territoriales en la gestión del patrimonio cultural. Su consecuencia más grave es que al priorizar un aspecto en detrimento de los otros se provocan desequilibrios y desviaciones: por ejemplo, el fomento de la investigación científica sin una política de difusión y de comunicación con el público provoca la concepción de las instituciones patrimoniales como órganos científicos de acceso muy restringido. Lo mismo pasa con las políticas centradas sólo en la conservación, que limitan la utilización comunitaria del patrimonio e impiden su desarrollo. De la misma manera, la difusión sin una documentación e investigación previa falsifica la realidad; y la falta de preservación provoca la destrucción del patrimonio.

Frente a estos planteamientos “unilaterales”, el Plan de la Prehistoria del Oriente de Asturias defiende la idea que la gestión de los bienes del patrimonio cultural consiste en un complejo “sistema” que debe buscar el equilibrio entre las cinco funciones que sintetizan el uso y acción social del patrimonio, es decir, la preservación, la documentación, la investigación, la adquisición y la difusión. 

 2. LA SITUACIÓN DE PARTIDA Y LAS NECESIDADES.

El diagnóstico que se llevó a cabo para la redacción del Plan de la Prehistoria, puso de manifiesto que en la comarca Oriental de Asturias existen en la actualidad profundos desequilibrios y carencias entre las cinco funciones del “sistema patrimonial” y que esos desequilibrios y carencias estaban, por un lado, amenazando la conservación y, por otro lado, dificultando el aprovechamiento social de los bienes del patrimonio cultural de la comarca ¿Cuáles son esos desequilibrios y carencias? Intentaré sintetizarlos de manera breve con algunos ejemplos significativos.

La preservación incluye todas aquellas acciones orientadas a disminuir al máximo los peligros de deterioro y los procesos de degradación del patrimonio. La preservación engloba, por tanto, la conservación preventiva, la restauración, la seguridad y, en general, las actuaciones destinadas a garantizar al máximo la integridad de los bienes culturales y del entorno.

Desde el punto de vista de la preservación, en el Oriente de Asturias nos encontramos en un primer estadio de lo que debería ser una preservación eficaz de esos bienes. En el caso del arte rupestre, por ejemplo, la práctica totalidad de las cuevas con testimonios artísticos significativos del Oriente de Asturias cuentan con un sistema de cierre que impide el acceso incontrolado.

Por el contrario, ninguno de estos yacimientos cuenta con un sistema de monitorización que permita controlar en tiempo real las variables que afectan a la conservación de una cueva (humedad, temperatura y CO2). El control sobre esas variables es necesario para poder intervenir de manera urgente ante una posible alteración. En el caso de las cuevas visitables, el conocimiento de estos datos es imprescindible para poder establecer la capacidad de carga que pueden soportar.

El desarrollo experimentado por la tecnología de transmisión de datos sin cables permitiría el establecimiento de una central de recogida de datos desde donde se podría controlar todo el conjunto de cuevas. Por supuesto, la creación de esta central implicaría, por un lado, la presencia de un conservador que sepa interpretar los datos y establecer las órdenes adecuadas y, por otro lado, la existencia de una organización capaz de intervenir de manera urgente en caso de necesidad.

La documentación abarca el proceso que nos permite recoger la información precisa sobre el origen, historia, contexto y características fundamentales de cada bien patrimonial. Se materializa en las tareas de registro, clasificación, inventario y catalogación. La existencia de inventarios y registros constituye la base para el control y la información del patrimonio. Sobre este particular el principal factor a destacar en el Oriente de Asturias es que no todos los concejos cuentan con inventarios de sus bienes arqueológicos, conocidos como “Cartas Arqueológicas”, cuya realización es competencia del Servicio de Patrimonio de la Consejería de Cultura.

A día de hoy ya han sido completadas las de los concejos de Ribadedeva, Llanes, Caravia, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Cabrales, Parres, Ponga y Amieva (esta última precisaría ser actualizada). Por el contrario están pendientes de realización las Cartas Arqueológicas de los concejos de Onís, Cangas de Onís, Piloña y Ribadesella. Los datos obtenidos de cada yacimiento se incluyen en una ficha normalizada, circunstancia que permite que toda  esta información quede registrada  con acuerdo a criterios homogéneos. 

Respecto al inventario de bienes arqueológicos, entendemos que es necesario, en primer lugar, finalizar el catálogo de bienes en los Concejos que aún no lo tienen, en segundo lugar, convertir las cartas arqueológicas en una base de datos informatizada y, finalmente, disponer de un sistema permanente de actualización de datos.

La investigación permite garantizar un correcto tratamiento del patrimonio, nos posibilita que profundicemos en su conocimiento y favorece su desarrollo. En el terreno de la investigación nos encontramos con que, al margen de los condicionantes de tipo geográfico, la dispar distribución de yacimientos arqueológicos en el Oriente de Asturias se debe en buena medida  al hecho de que el territorio ha sido desigualmente estudiado. El segundo hecho a destacar es que no todas las etapas han suscitado el mismo interés en la comunidad científica. Desde los inicios han sido sin duda el arte rupestre y los yacimientos en cueva los que han acaparado los mayores esfuerzos de los investigadores. Por el contrario, sorprende la poca atención que ha merecido un periodo tan importante para la historia asturiana como es el de los orígenes del Reino de Asturias.

Por tanto, para hacer frente a los desajustes que presenta actualmente el conocimiento arqueológico del Oriente de Asturias es necesario definir una política de investigación que establezca las prioridades de los temas que deben ser investigados y, al mismo tiempo, defina el marco en que pueda desarrollarse esa investigación a partir del establecimiento de convenios con aquéllas instituciones científicas interesadas. En este sentido, consideramos que debería articularse un mecanismo de participación que permita a los responsables políticos y los agentes sociales del territorio manifestar sus intereses e inquietudes respecto a los temas a investigar.

La adquisición se refiere a las distintas formas por las cuales un patrimonio, más allá de su titularidad, pasa a la tutela de unos agentes responsables de su gestión, sea mediante la compra o, según los casos, mediante excavación o donación.

El principal desajuste que hemos detectado en el Oriente de Asturias en el terreno de la adquisición es que necesita sobrepasar el marco local en el que se mueve actualmente. Entendemos que sin menoscabar la autonomía y las competencias de la administración municipal, se hace necesario impulsar  una perspectiva comarcal que permita rentabilizar al máximo los esfuerzos que se están haciendo en materia de valorización de bienes del patrimonio cultural. Debido a que es imposible por parte de la administración adquirir todo aquello que sería susceptible de ser considerado como patrimonio, esta función patrimonial necesita sustentarse en unos criterios de incremento patrimonial que sean claros y selectivos y, en la medida de lo posible, que sean fruto de la planificación y el consenso y no sólo de la “oportunidad” o de iniciativas particulares.

La difusión es la función orientada al contacto con el público, se desarrolla mediante iniciativas y programas diversos destinados a captar a los posibles usuarios y satisfacer sus demandas. Abarca, por tanto, conceptos distintos, pero con el denominador común de ser los elementos que permiten la utilización del patrimonio por parte del público: información, marketing y comunicación, didáctica, publicación y exposición.

En el caso del Oriente de Asturias, esta función es la que presenta los desajustes más llamativos. Sirvan de ejemplo las colas estivales frente a la Cueva de Tito Bustillo, los graffitis de visitantes decepcionados que cubren la barandilla de madera en el acceso a la Cueva del Buxu o la demanda para instalar agua y electricidad en el Centro de Acogida que nos hizo el guarda de la Cueva de La Loja.

En síntesis, los principales desajustes y carencias que se han detectado en el desarrollo de esta función podemos agruparlas en cuatro apartados.

En primer lugar, la necesidad de incrementar el número de visitantes y los ingresos por visitante para intentar equilibrar las pérdidas que genera actualmente la apertura al público de los recursos visitables. En segundo lugar, la necesidad de mejorar la calidad de la experiencia de los visitantes tanto en lo que respecta a la calidad de los servicios de información y acogida como en la calidad de los dispositivos expositivos y actividades de animación. En tercer lugar, la necesidad de integrar la difusión del patrimonio cultural en las estrategias de promoción turística de la comarca oriental con el objetivo de crear una oferta de turismo cultural sostenible y contribuir a la desestacionalización del sector turístico comarcal. En cuarto lugar, la necesidad de reorganizar el sistema de prestación de servicios para garantizar y homogeneizar la cualificación profesional del personal de atención al público y de los guías a partir de establecer una formación de base mínima (licenciados en historia o humanidades o diplomados de turismo con la especialidad de guías con un reciclaje profesional orientado a conocer los riesgos de visita a una cueva con arte rupestre y conocer el discurso interpretativo a desarrollar en cada sitio).

Debido a las restricciones de acceso a las cuevas con arte rupestre, el incremento del número de visitantes debe producirse por un aumento en el número de recursos visitables y por la creación de nuevos atractivos sin restricciones de visita. De esta reflexión deriva la propuesta de apertura de las cuevas de Coimbre, Llonín, el Bosque y les Pedroses y la creación del Parque Arqueológico de Ardines, de los Centros de Descubrimiento de Onís, Cangas, Llanes y Cabrales y de las Puertas de Piloña, Amieva, Peñamellera Baja y Ribadedeva. Finalmente, entendemos que las actividades de atención al público deberían desarrollarse en el marco de empresas privadas (impulsadas por emprendedores locales), desde una clara vocación de promover el desarrollo local a partir de la creación de nuevos empleos.

3. MIRANDO AL FUTURO: LAS PROPUESTAS DEL MUSEO ABIERTO DE LA PREHISTORIA DE ASTURIAS.

Tal y como hemos visto en el apartado anterior, conseguir una gestión eficaz de los bienes arqueológicos del Oriente de Asturias implicará la realización coordinada de un complejo número de acciones que van desde la instalación de dispositivos de control en las cuevas con arte rupestre hasta la creación de grandes equipamientos culturales como el Parque Arqueológico de Ardines.

Se trata pues de una empresa difícil que precisa de la existencia de una organización profesional dedicada a tiempo completo a materializar las ideas expuestas anteriormente, organización que no existe actualmente en el Oriente de Asturias.

Partiendo de las modernas concepciones de la gestión del patrimonio cultural desde una perspectiva territorial, una vez conocida la situación actual del patrimonio cultural del Oriente de Asturias y después de analizar el marco competencial derivado de la legislación asturiana en materia de patrimonio cultural, hemos llegado a la conclusión que esa organización  que precisa el Oriente de Asturias podría constiturise en base al concepto de Museo Abierto y debería tomar la forma jurídica de un consorcio, liderado por el Gobierno del Principado y en el que participaran también la Mancomunidad y los Ayuntamientos del Oriente.

A diferencia de los museos clásicos, dedicados a albergar artefactos en un edificio, la colección del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias estaría formada por bienes inmuebles, es decir, yacimientos, cuevas con arte rupestre y monumentos que van a ser presentados “in situ”. Por otro lado, en lugar de estar ubicado en un único edificio, el Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias contaría con un conjunto de equipamientos repartidos por toda la comarca oriental, teniendo su sede central y su equipamiento más emblemático, el Parque Arqueológico de Ardines, en Ribadesella.

Para gestionar esta organización se proponía crear un equipo compuesto por un director-gerente, un arqueólogo-conservador, un responsable de operaciones y un responsable de mantenimiento. Tanto los servicios de atención al público como los de mantenimiento se planteó que fueran externalizados, para incidir mayormente en el desarrollo local.

Los hitos arqueológicos seleccionados en una primera instancia para constituir la “exposición permanente” del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias fueron los siguientes:

CUEVAS CON ARTE RUPESTRE:  Tito Bustillo y Les Pedroses en Ribadesella / El Buxu en Cangas de Onís / El Pindal en Ribadedeva / La Loja en Peñamellera Baja / Llonín y Coimbre (Las Brujas) en Peñamellera Alta / El Bosque en Cabrales.

CUEVAS CON YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO: La Lloseta en Ribadesella / Los Azules en Cangas de Onís / El Sidrón en Piloña.

MONUMENTOS MEGALÍTICOS:  El Idolo de Peña Tú en Llanes / El Dolmen de la Santa Cruz en Cangas de Onís .

CASTROS:  Castro de Argandenes en Piloña.

 Si bien los sitios arqueológicos eran el elemento central sobre el que se concibió la oferta del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias y dado que había que evitar, por motivos obvios de conservación de dichos sitios, la presión de los visitantes, se consideró necesaria la creación de una red de equipamientos que cubrieran una triple función:  acogida y atención a los visitantes, exposiciones y servicios de animación sin restricciones de visita y, finalmente, información sobre el territorio y venta de servicios. 

Estos equipamientos se ordenaron en tres categorías: 

LA PUERTAS DEL MAPA: debían ser el primer lugar de contacto entre el usuario y el territorio, un espacio que permitiera al usuario la inmersión en el universo desconocido del territorio. Su principal misión era dar a conocer la estructura y los servicios del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias y ejercer de lanzadera para el descubrimiento del territorio que presentan. Las puertas que se plantearon fueron:  Puerta de los Desfiladeros, Peñamellera Baja, Puerta de los Acantilados, Ribadedeva, Puerta del Hombre de  Neanderthal, Piloña, Puerta de los Bosques Antiguos, Amieva-Ponga.

LOS CENTROS DE DESCUBRIMIENTO: A diferencia de las puertas que ofrecían una panorámica general, los centros de descubrimiento focalizaban su discurso sobre uno de los temas que configuraban el árbol temático del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias. Su misión fundamental era la de dar las claves para disfrutar de un recurso o conjunto de recursos del territorio vinculados a la temática de la ventana. Los centros de descubrimiento que se plantearon fueron:  

  • LA SIERRA DEL ÍDOLO: Centro de Descubrimiento del Megalitismo, en Llanes.
  • EL TÚMULO DE LA SANTA CRUZ: Centro de Descubrimiento de las Religiones, en Cangas de Onís.
  • LA SENDA DE LOS SALMONES: Centro de Descubrimiento de la Evolución y el Cambio Climático, en Cangas de Onís y Parres.
  • LA CUEVA DEL OSO CAVERNARIO: Centro de Descubrimiento de la Fauna Glaciar, en Onís.
  • LA CASA DE LOS PINTORES DE CUEVAS: Centro de Descubrimiento del Arte Prehistórico en el Valle del Cares. 

EL PARQUE ARQUEOLÓGICO DE ARDINES: entorno de protección y espacio de ocio a la vez, el Parque Arqueológico debía ser el equipamiento más emblemático del MAPA. Constituía por sí mismo una síntesis de todo lo que el visitante podría encontrar en el Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias: arte rupestre, hábitats paleolíticos, exposiciones espectaculares, talleres de prehistoria, etc…. 

 5. A MODO DE CONCLUSIÓN. 

 Para la puesta en marcha del Museo Abierto de la Prehistoria de Asturias se estableció un periodo de cuatro a cinco años, en función de las disponibilidades presupuestarias y la inversión mínima inicial se estimó en unos trece millones de euros. Sobre este particular quiero subrayar que la redacción actual del Plan de la Prehistoria no debe entenderse como algo cerrado sino que su objetivo es proporcionar criterios y argumentos que ayuden a la construcción de un debate racional entre todos los agentes del Oriente de Asturias preocupados por el futuro de su patrimonio arqueológico.

El equipo redactor del Plan entiende que las razones económicas no son las únicas que deben tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones, pero sí que es necesario saber qué va a significar en términos económicos la apuesta por un tipo u otro de proyecto de puesta en valor. No se trata, por tanto, sólo de discutir sobre cuál debe ser la cuantía de la inversión que se haga, aspecto que ha centrado la discusión en torno a Tito Bustillo hasta la fecha, sino también de cuáles van a ser los costes anuales de explotación y mantenimiento y cómo se va a financiar esos costes. Confiamos en que los datos, argumentos y reflexiones que proporciona el Plan de la Prehistoria sirvan para que los responsables políticos puedan tomar la decisión más adecuada para el futuro de la Comarca Oriental de Asturias.

Social partnership and territorial perspective: keys to the integrated management of cultural heritage

agosto 28, 2008

SOCIAL PARTNERSHIP AND TERRITORIAL PERSPECTIVE:

KEYS TO THE INTEGRATED MANAGEMENT OF CULTURAL HERITAGE

 

 Manel Miró i Alaix / Lisboa, 16-02-2007

 

 

To be able to fill leisure intelligently is the last product of civilization

Bertrand Russell

 

What can we do with our castle? Towards a creative heritage management

 Since the last decade of the 20th Century there has been in Spain a significant increase in the awareness about the social use of the cultural goods. It can be appreciated in the increasing numbers of new museums, monuments, interpretation centres and the numerous projects to be implemented in following years.

In more than fifteen years as a cultural heritage and tourism consultant I had to answer from time to time the question: “What can we do with our castle/ our church/ our collection?” The point is that anybody asks how to conserve but how to make the investment profitable in terms of local development. Indeed, the more projects I have had to elaborate were about the role that some cultural goods should play in a specific territory and in our society. A society that is questioning more and more the traditional model of development and start developing alternative models based in the concept of sustainability.

 Moreover, in the following years the heritage professionals will have to assume their role as social mediator, especially if we take in consideration that social participation and the research for wide citizen consensus are and will be the keys in the planning in the new sustainable development scenarios in Europe.

 For this process to be successful there must be two necessary factors:

 

  • In the first place the training of the new heritage professionals: it will be necessary to define the new professional profiles and design the new formation curriculum. Nowadays the traditional university degrees intended to train investigators and educators are not enough. The new heritage reality demands professionals that already had a training in art, history, anthropology or archaeology but also training in strategic planning, cultural marketing, heritage interpretation and capable to run a budget or to prepare a candidature to the Culture 2000 Programme.
  • In second place, the modernization of heritage management: it will be necessary to establish a new theoretical framework for the valorisation of the heritage based in the concepts of local development, territory perspective and social use of the heritage. But it won’t be enough to put together some concepts, it will be necessary to make deep changes in the administrative structure that favours an antiquity-like idea of heritage, instead of creative and strategic policies.

The adequate preparation of a new generation of professionals and the implementation of these concepts of modernization in the heritage revalorization projects that will take place in Portugal in the next few years would allow facing the main challenge and the main menace that threaten Portugal and Spain:

 

  • The Challenge: to seize the opportunity given by the increase in the cultural consume to favour the investment of resources for the recuperation and adaptation of the cultural goods. The growth in cultural tourism allows that the revalorisation of heritage could be assessed from the market economy logics and not only from essentialist, corporative or ideological criteria. This favours the participation of civil society (under the form of businessmen, professionals, associations, groups…) in the management of cultural goods, that will stop being exclusive of the Administration and will allow a true democratic debate about the use of cultural goods.
  • The Menace: the menace is double; in one hand we have the existence of development models based on the speculation and not on sustainability, insensitive to the preservation of the cultural and natural values. On the other hand, the second menace comes from some heritage managers that too often enclose isolate themselves and forget their main task: build bridges between society and heritage.

 What are those kids doing in the cave with shovels? Towards a democratic management of heritage.

On several occasions we have met some mayors annoyed with an archaeological site being excavated in their town. Often the cause of this situation is the delay that this excavation causes to some previous plans of the mayor. But in other occasions, the ones that are relevant to us, the cause of the mayor’s angry is that nobody spoke previously to the mayor about the excavations, and not even about what they were going to do with them. What the mayor wanted was the possibility of getting involved in the process of heritage valorisation, something else than giving them a place to keep the tools at night.

This attitude reflects the lack of participation that the civil society has in the decision making process about the revalorisation of their heritage. The archaeological sector in Spain is paradigmatic of these practices. Most projects are decided by a person or two, in offices far from the place where the excavation will take place. As a consequence of this, as not all the periods have the same interest for archaeology we find an unequal knowledge about diverse moments of history. As an example, in Asturias cave painting got the major attention while other essential moments of history such as the foundation of the Asturias Kingdom are left aside.

Everybody knows that the resources invested in heritage are very limited. This limitation implies the need to select and sort where and how much is invested in this sector. The absence of clear criteria, previously decided to make these decisions opens the gates to a corporative, interested or biased, not very democratic.

For example Catalonia, in the second half of the 19th Century, the peak of the nationalist conscience was accompanied by the consideration that the Romanesque architecture was the “national architecture”. In this intellectual environment many studies and projects were implemented that helped to preserve some rural churches but at the same time destroyed baroque frescos. Although the policies in conservation have changed much in the last two centuries this example is clear to show how archaeological decisions are often taken from a political point of view and not from an academic and “unanimous” point of view.

Two elements are necessary to solve the conflict of interests:

  • The generalisation of cultural goods planning tools, that in the Anglo-Saxon is known as Strategic Heritage Interpretation Plans. These plans, like the territory strategic plans, must be done in collaboration with the citizens and have to be used as agreements to decide the use of cultural goods in a specific territory. These tools are basic in order to implement coherent and realistic heritage plans. They must answer questions such as what the conservation priorities are, what activities will be essential to the project, what’s the message we want to deliver, which will be the visitor profile, how monuments will become accessible and how is going to be profitable… If these plans don’t exist it will be very difficult to assess and evaluate the results of the proposals.
  • To confront the imbalance caused by the present policy of decision making it is necessary to create a participative mechanism that will allow the political and the social agents of a territory manifest their interests towards the valorisation of their heritage. It will not only be necessary to create an interpretation plan but to elaborate it in situ to know the interests and worries of the locals about their heritage.

From closed museum to open museum? Towards the territorial management of the heritage.

Too often has been seen in Spain that the automatic answer to the idea of valorisation of the local heritage was the ethnographic museum, or recently the “magical wand” of interpretation centres.

One of the most common mistakes in Spain, when it comes to the valorisation of the cultural heritage goods, is to focus the discussion on an isolated cultural good or in a global management of these goods. In some cases the only worry is conservation while in others it’s just its diffusion.

The cause of this error is the general lack in Spain of territorial planning of cultural heritage management. Its more serious consequence is that emphasising so much one aspect creates imbalance and deviations: investigation without diffusion creates an image of the heritage as a restricted space for the cultural elites. Same happens with the plans that focus just on preservation and do not focus on the growth possibilities of the product. Diffusion without investigation is also a fraudulent way to present reality and the lack of conservation policies implies the destruction of heritage.                                    

Confronting these unilateral policies it is necessary to defend the idea that heritage is a complex system that integrates five functions in its social use: conservation, documentation, investigation, acquisition and diffusion.

In the last few years I’ve been working with my team in the definition of a heritage management from a territorial perspective. The result of this work reverberates in the development of two operative concepts: open museum and territory museum.

Both concepts obey to the very same idea: to create management instruments adapted to the current needs of social use of heritage and local development. Both concepts are tightly related with the French concept of the Ecomuseum which they share the integral and territorial vision of cultural and natural heritage and with the English tradition of heritage interpretation plans. The main difference we established is the territorial aspect of the application: while the open museum is applied to historic sites in urban contexts, the territorial museum is applied to wider territorial environments.

Open museum and Territory museum share a double meaning:

  • We apply the physic meaning, to talk about an ecological and cultural leisure offer that manifests as a huge open air museum without walls and inhabited in continuous change composed by monuments, interpretation centres, routes, etc. Differing from the open air museums the Open Museum and the Territory Museums are not located in an exclusive use space, limited by walls; these museums want to integrate the day-to- day life of the territory. So it is essential to provide the visitor (local or foreign) with the tools to help him understand the place and what the territory has to offer.
  • As a method innovation we use it to designate an organization structure, able to lead a sustainable development process, in charge of the use of the heritage and devoted to the use of an interpretation strategy plan that will be elaborated in a democratic way.                    

From a territorial point of view, the valorisation of the heritage is not a process that only takes place between four walls, is about integrating the nature and the monuments as spaces of the memory.

Also from this territorial perspective, the resources must be articulated under a common framework, the key criteria of interpretation which joins together the diverse themes and present resources in the territory. The thematic deployment of the key criteria of interpretation over the territory will be the main cause of an Open Museum or a Territory Museum where the objects and concepts are presented in its original social context and physic environment. Both concepts can be very attractive for those zones with an important historic presence that preserve many traces of its past: artisan and gastronomic traditions, linguistic singularities, popular architectures, peculiar production strategies, monuments, archaeological sites, works of art, cultural manifestations…

One of the challenges generated by this proposal is the fact that both residents and non-residents will be able to notice the limits and contents of the Territory Museum and the Open Museum, because (as we stated above), it is not located in a specific and exclusive precinct, but it shares its day-to-day with the territory and the inhabitants. It is essential to provide the visitor with the tools that will enable him to understand and learn what the space offers to him, which leads to our final question: the visitor or the issues concerning the visitors.

Citizens or subjects? Towards a person-oriented heritage management.

When I visited the Acropolis, the Caracalla termae, the Alhambra or the Pena Palace I have felt as a subject that must pay a fee in order to enter the site not as a citizen with right to an intelligent leisure.

Let’s have a look on the Athens Acropolis, one of the greatest worldwide monuments, object of pilgrimage of thousand of tourists and the place where one might expect to find a paradigm of good practices concerning visitor issues. Unfortunately, my visits to the Acropolis proved me wrong. Let’s see why.

My first contact with the organisation that manages the Acropolis happens right in the ticket booth: a grey booth that says nothing about what I should expect to receive in exchange for the fee. I feel the same way I would feel paying in a highway toll booth, just paying to go through. First disappointment… but this won’t stop me from buying the ticket.

In front of the ticket booth I find a savings bank, a post office and beverages and sandwiches shop and it comes to my mind that I won’t be suffering starvation or thirst and I will be able to send some postcards to my friends… then I realize that I don’t bring their addresses with me, just their e-mail addresses. Second disappointment… but I won’t let such small things discourage me!

Then I just remember I have to buy a guide and I start looking for a guide shop. I suppose that such an important as the Acropolis will have shops that will be able to provide me with guides and all other kinds of stuff. Surprisingly I am only able to find a luxury items store, which I’m obviously not going to buy. I ask for a place to buy a guide and someone points towards a strange place, somehow similar to a bunker. When approaching the bunker I find out that it is a kiosk that has on display various guides, absolutely worn-out guides chained to the kiosk, which makes me feel as a usual suspect. Third disappointment… but nevertheless I buy a guide and it even is in Spanish, well, well, looks like the market goes smoothly!    

Although the complete absence of signage it is not difficult to find out the path that leads to the monument, a stream of people points the right path in a processional way. The human tide works smoothly thanks to the good intentions of its members because nobody thought about managing or simply organizing the access. As I approach to the main staircase that leads to the Acropolis the procession gets so dense that it reminds me of the first day of sales in a shopping mall. In that moment my patience starts to crumble and shatter into pieces; I question myself: hasn’t anyone thought about the access to this attraction in all the time it has been working? Fourth disappointment… but I just let myself go in the human tide.

While I am floating in my ascension to the Propylea I find an unwary couple in the hands of a harpooner, someone that offers himself as a tourist guide and identifies himself with an old id card. I remember living the same scene in Pompeii and I wonder why the managers of the Acropolis don’t come to an agreement with these guides and allow them to offer their services with some dignity and with some guarantee for the visitor. Finally I reach the end of the Propylea. To my right the Atenea Niké temple, to my left the Erecteion and in front of me the mighty and impressing Parthenon. I try to find out if there is any recommended route to approach such marvellous site, some tips or advice in how we should tackle such place… nothing, no suggestions are made. Fifth disappointment… but hey no problem: I will make my own route!                    

The human tide scatters itself in the all over the place and the groups and families wonder around without direction devoted to the main practice in the Acropolis: taking pictures. From time to time I find a mid-aged couple of French tourists reading their guides and enjoying the sense of place, the encounter with one of the most significant places of history of the Western world. I’m decided to find a place where I can sit and plan with the guide my route. But right then I find out that there is not such place; the absence of anywhere to sit in the shadow is annoying although it is May it is really warm. I try to focus on the Parthenon but I can’t, hundreds of things prevent me from doing that: the hustle and bustle, screaming, full litter bins, the whistles of the wards and guides shouting to their groups. Sixth disappointment… but I made my mind: nothing is going to stop me from enjoying the Parthenon, the very experience of being there is worth all this adverse circumstances.

Then I notice the scaffoldings that cover the Parthenon and then I realize that the managers of the Acropolis have one mission: the preservation of the monument. Of course! Now I understand: they focus all their efforts to save the Acropolis from the ruin that time causes on it and the hordes of tourists that try to take it by assault everyday. At last, a satisfaction! There are people worried about taking care of the Parthenon. I didn’t realize it until that moment. Satisfied and comforted by that thought I head towards the museum, amused by the idea of meeting finally the Moscophorus or the marble statues of the Parthenon. As I enter inside the archaic sculpture room I start to tremble again: a woman rushing towards the Rampin Horseman!

It was that precise moment when I had a Revelation that I already experienced in other places: we cannot preserve the heritage without understanding that we preserve it for the people to enjoy it. To communicate the value and significance of a heritage good to the whole society is the best conservation strategy possible.

Concluding…

To end my I would like to ask some questions that lead to discussion. It is necessary that civil society commits itself more with sustainability culture? Is a major commitment between economic development agents and the preservation of territories? Shall we demand more sensitivity to the politicians and heritage professionals towards planning?

If the answer to these questions is affirmative it’s time to ask ourselves. What kind of organization paradigms must be articulated to integrate the heritage in the space planning processes? In other words, how and when shall the agents responsible for the cultural goods meet the agents responsible for territorial organization, so they can elaborate in a systematic about the role of cultural heritage in society? This society has as one of its main contradictions the conflict between territory pillaging and its sustainable use. 


Harpooner is the name awarded in Barcelona to those people in the door of a tourist restaurant that tries to “fish” as many customers as he can. 

Construir el Territorio Museo: Una propuesta para la gestión creativa del patrimonio cultural en áreas rurales

junio 11, 2008

CONSTRUIR EL TERRITORIO MUSEO

Una propuesta para la gestión creativa del patrimonio cultural en áreas rurales

 

Manel Miró Alaix

Stoa – Patrimoni, Turisme, Museografia

Bruselas, 10 de Mayo de 2000

 

 

El Consejo de Ministros de los países miembros de la Unión Europea responsables de la Planificación Espacial, reunido en Postdam en Mayo de 1999, aprobó el documento de la Perspectiva Europea de Desarrollo Espacial (ESDP). En este documento, la salvaguarda y la puesta en valor del patrimonio cultural y natural se cuentan entre las principales líneas de actuación comunitarias para avanzar hacia un desarrollo sostenible y equilibrado del territorio de la Unión Europea. La ESDP destaca la importancia del patrimonio en la configuración de las identidades territoriales europeas y la necesidad de aplicar criterios de “gestión creativa” para su puesta en valor.

 

En España, al igual que en el resto de la Europa mediterránea, especialmente en las zonas rurales, la aplicación de la ESDP podrá favorecer la integración de las políticas de salvaguarda del patrimonio en las estrategias de desarrollo territorial sostenible. Esta integración será imprescindible para hacer frente a las amenazas que actualmente se ciernen sobre el patrimonio rural euromediterráneo. Estas amenazas derivan de la pervivencia de modelos de desarrollo poco sensibles a la preservación de los valores culturales y naturales del territorio y, además, se agravan por las actitudes de algunos profesionales del patrimonio que, con demasiada frecuencia, olvidan que una de sus funciones esenciales es la de tender puentes entre el patrimonio y la sociedad. Cada vez más, los profesionales del patrimonio deberán asumir el rol de mediadores sociales, especialmente si tenemos en cuenta que la participación social será clave en los procesos de planificación espacial, en el nuevo escenario de desarrollo sostenible que propone la ESDP.

 

Tradicionalmente, el sector del patrimonio se ha visto condicionado por unas finalidades prioritarias y específicas como son la preservación, el conocimiento científico y la transmisión a las generaciones futuras. Estas finalidades han comportado un necesario protagonismo de las instituciones públicas, obligadas a intervenir y  a asumir unos compromisos que no pueden esquivar ni ceder a la libre concurrencia del mercado. Pero, recientemente, a las preocupaciones tradicionales sobre el patrimonio (conservar, estudiar, difundir) se le han  añadido  otras nuevas que   pueden ser de tipo comercial, económico, político o administrativo. Por ejemplo, generar fórmulas para cubrir los costes o aligerar las cargas económicas, incidir en el marco local en términos de empleo o desarrollo, valorizar un capital o una imagen pública, incitar nuevas formas de presentación o gestión… Todas ellas tienen en común una preocupación fundamental por el uso social del patrimonio, el cual, en última instancia, tiende a convertirse en la razón legítima de la conservación y del estudio.

 

Así, la principal cuestión que intentaban responder los profesionales del patrimonio, ¿cómo conservar? ha adquirido en la última década una nueva dimensión, más dinámica, más relacionada con el presente, es decir, con el cambio, con la transformación, dicho de otra manera, la pregunta que los profesionales del patrimonio debemos ayudar a responder hoy es ¿qué papel debe jugar el patrimonio cultural y natural en una sociedad cambiante como la nuestra?

 

En este sentido, se ha acentuado la constante confrontación entre la necesidad de conservar y la necesidad de difundir, lo que hace que se planteen diferentes amenazas: problemas de masificación, introducción incontrolada de nuevas tecnologías, ausencia de planificación del crecimiento turístico, procesos de transculturación, etc…, que ponen en peligro el patrimonio y la identidad cultural de muchas sociedades. Para enfrentar y resolver esta disyuntiva la ESDP plantea nuevas estrategias de actuación, a partir del concepto de “gestión creativa” del patrimonio cultural y natural, con el objeto de garantizar la preservación del patrimonio y su uso social, en el marco de un crecimiento armónico de la sociedad.

 

En el caso español, el abandono, por un lado, de muchas zonas rurales y el desarrollo incontrolado y desmesurado, por otro, en las áreas de crecimiento urbano nos pone delante del gran reto al que deberán enfrentarse muchos de los proyectos de puesta en valor del patrimonio: contribuir a la resolución del permanente conflicto entre el uso y el abuso de la ocupación del espacio. Para ello es necesario que el profesional del patrimonio disponga de instrumentos metodológicos adaptables a los nuevos procesos de planificación espacial, en los que las decisiones que afectan al patrimonio no se tomen en base solamente a criterios profesionales sino que sean el resultado de la participación y el consenso. El desarrollo de estos instrumentos ha sido el tema central del proyecto Terra Incognita[1].

 

El primer punto de discusión del proyecto se focalizó sobre la evidencia de que existían distintos significados para el concepto de puesta en valor del patrimonio que se traducían, fundamentalmente, en dos posturas enfrentadas. Mientras para algunos, poner en valor un elemento patrimonial significaba restaurarlo y dotarlo de un marco jurídico de protección que prohibiera completamente o limitara su uso, para otros, poner en valor, además de restaurar y regular normativamente, significaba especialmente implementar un plan de uso y gestión que permitiera resolver de manera favorable para la sociedad y para el patrimonio el permanente conflicto derivado del uso y de la ocupación del territorio.

 

Observamos que la aplicación de un tipo u otro de significado tenía como resultado diferentes tipos de proyectos.  Así, mientras de la aplicación del primer significado se derivaban proyectos que centraban sus objetivos en los aspectos normativos y legales de la conservación del patrimonio, de la aplicación del segundo significado se derivaban proyectos orientados no sólo a como se puede regenerar físicamente un bien o espacio degradado sino cómo esa regeneración puede convertirse en una de las aspiraciones elementales y principales de sus herederos sociales. Entendemos que esta segunda postura está más relacionada con los objetivos de desarrollo sostenible y con el concepto de “gestión creativa” que defiende la ESDP. En esta perspectiva el concepto valor aplicado al patrimonio tiene un triple significado:

 

·         Valor identitario: el patrimonio puede actuar o actúa como elemento generador de imagen y de identidad territorial.

·         Valor económico: la puesta en valor del patrimonio puede generar nuevas oportunidades de negocio y, por tanto, convertirse en un yacimiento de empleo y una nueva fuente de ingresos para el territorio.

·         Valor social: el desarrollo de un proyecto de puesta en valor del patrimonio puede contribuir a mejorar la calidad de vida de la población.

 

Para transformar estas intenciones en una estructura de gestión de los recursos patrimoniales en el territorio desarrollamos el concepto de Territorio Museo, concepto que entronca con la herencia de los ecomuseos franceses y la tradición anglosajona de los planes de interpretación.

 

Con el concepto de Territorio Museo pretendemos dar respuesta al reto de la gestión creativa del patrimonio que propone la ESDP. Con demasiada frecuencia, en el medio rural, cuando se ha planteado la necesidad o la voluntad de poner en valor el patrimonio de un territorio, automáticamente se ha pensado en la creación de un museo o, más recientemente, en la varita mágica de los centros de interpretación. Entendemos que la puesta en valor del patrimonio no debe plantearse únicamente desde la perspectiva de las cuatro paredes de un museo. Debemos ir más allá, hacia un modelo de presentación de los recursos relacionado con una idea integral de paisaje y de respeto al mismo, que cuente con los testimonios originales (ya sean tangibles o intangibles), que utilice las construcciones existentes, es decir, los lugares de la memoria. Entendemos que el concepto Territorio Museo puede ser especialmente atractivo para aquellas zonas rurales dotadas de una fuerte personalidad histórica que conservan numerosas huellas de su pasado: tradiciones artesanales, gastronómicas, particularismos lingüísticos, arquitecturas populares, estrategias productivas peculiares, conjuntos monumentales, restos arqueológicos, obras de arte, manifestaciones culturales… Como instrumento metodológico, el concepto de Territorio Museo es útil para planificar propuestas que pretendan difundir conceptos de “marca-territorio” en diferentes mercados (ocio, turismo, cultura, agroalimentario…). Por ello, el Territorio Museo tiene un doble significado:

 

·      Por un lado, lo aplicamos en un sentido físico, para designar una oferta de ocio cultural y ecológico, que se manifiesta como un gran museo al aire libre  abierto y habitado, en continuo movimiento y transformación, compuesto de centros de interpretación, monumentos visitables, itinerarios señalizados, alojamientos, etc… A diferencia, no obstante, de muchos museos al aire libre, el Territorio Museo no está situado en un recinto de uso exclusivo, delimitado por una barrera física (no es un parque acotado), sino que pretende integrar la vida cotidiana del territorio y de sus habitantes. Por tanto es fundamental facilitar al usuario (sea visitante o residente) los instrumentos que le ayudarán a situarse, a ver y aprender aquello que le ofrece el territorio.

 

·        Por otro lado, y esta es la novedad metodológica más importante, lo utilizamos para designar a una “estructura organizativa”, capaz de liderar un proceso de desarrollo sostenible, encargada de la gestión del uso del patrimonio y dedicada a la aplicación de una estrategia de interpretación del territorio cuya elaboración, a través del consenso y la planificación, sea el aspecto central de cualquier proyecto de puesta en valor del patrimonio. 

 

Como espacio de ocio cultural, el Territorio Museo sirve para articular bajo un marco conceptual común, el criterio clave de interpretación (también llamado temas unificadores), las diferentes temáticas y recursos presentes en todos los territorios. El despliegue temático del criterio clave de interpretación sobre el territorio da como resultado una especie de museo abierto en el que los objetos y los conceptos se presentan en su contexto social y en su entorno físico original.

 

Uno de los retos que plantea esta propuesta es el hecho de que tanto el residente como el visitante sea capaz de percibir, sin dificultad, los límites y los contenidos del Territorio Museo, ya que, como hemos dicho, no se encuentra situado en un recinto de uso exclusivo sino que comparte la vida cotidiana del territorio y de sus habitantes. Por tanto es fundamental facilitar al visitante los instrumentos que ayudarán a situarse, a ver y aprender aquello que le ofrece el espacio.

 

Una estructura modelo de un Territorio Museo podría ser la siguiente:

 

è    LA PUERTA DEL TERRITORIO MUSEO: es el primer lugar de contacto entre el usuario y el territorio, por ello debe ser como el espejo de Alicia, un espacio que permita al usuario la inmersión en el universo desconocido del territorio. Su principal misión es dar a conocer la estructura y los servicios del Territorio Museo y ejercer de lanzadera para el descubrimiento del territorio que presentan. Un ejemplo sería el Centro de Turismo Cultural que está en fase de instalación en la villa medieval de Peralada (Alto Ampurdán, Cataluña), ubicado en las dependencias del antiguo convento románico de Santo Domingo.

 

è    LAS VENTANAS TEMÁTICAS DEL TERRITORIO MUSEO: A diferencia de las puertas que ofrecen una panorámica general, las ventanas temáticas focalizan su discurso sobre uno de los temas que configuran el árbol temático del criterio clave de interpretación. Su misión fundamental es la de dar las claves para disfrutar de un recurso o conjunto de recursos del territorio vinculados a la temática de la ventana. Por poner un ejemplo, en el PREPIRINEO-Territorio Museo, la Iglesia de San Martín de Uncastillo alberga el espacio temático “Piedras para la Fe” donde, además de ofrecer información personalizada, se presentan, a través de una exposición y un espectáculo audiovisual, las obras y la cultura de los canteros del románico del Prepirineo, invitando a los visitantes a conocerlas directamente. En Ayerbe, está también en funcionamiento el espacio dedicado a difundir el legado de Santiago Ramón y Cajal, ubicado en la casa donde el científico e intelectual español pasó varios años de su vida.

 

è    LOS CAMINOS TEMÁTICOS DEL TERRITORIO MUSEO: Se trata de itinerarios señalizados a modo de “exposiciones temporales al aire libre” que permiten explicar una infinidad de pequeñas temáticas. Al tratarse de una experiencia de carácter temporal, favorecen la repetición de la visita. Es interesante vincular estos caminos temáticos a las actividades de investigación sobre el patrimonio del Territorio Museo.

 

è    LOS EVENTOS DEL TERRITORIO MUSEO: La programación continua de eventos es una de las funciones básicas del órgano de gestión del Territorio Museo. Dentro de este ámbito se incluirían la realización de Jornadas Gastronómicas, Ferias de Artesanía, Festivales de Música o Teatro, etc…

 

è    SERVICIOS DEL TERRITORIO MUSEO: La utilización del Territorio Museo como marca o distintivo de calidad permite vincular a su imagen la promoción de aquellos servicios que sean útiles, necesarios o interesantes en la configuración de la experiencia global del usuario del Territorio Museo, como el transporte, los alojamientos y restaurantes, los comercios o las hípicas.

 

Frente al proceso de globalización que vive actualmente la sociedad europea y especialmente sus áreas rurales, entendemos que estos territorios-museo pueden convertirse en un punto de referencia para todos aquellos que quieran reivindicar la principal riqueza de la civilización europea: la diversidad cultural. Sólo el conocimiento y el respeto de esa diversidad nos permitirá enfrentarnos a los fantasmas de la globalización, del empobrecimiento cultural y de sus dramáticas secuelas, es decir,  la intolerancia, la xenofobia y la pérdida del espíritu crítico humanista.

 


[1] Terra Incognita es el título de un proyecto transnacional desarrollado entre los años 1997 y 2000 dentro del marco del programa comunitario TERRA. En este proyecto han participado los municipios de Alghero (Cerdeña, Italia) y Peralada (Cataluña, España), las mancomunidades del Prepirineo y Somontano (Aragón, España) y la Comarca del Garraf (Cataluña, España).

¿Cómo planificar una oferta patrimonial? La dinamización del territorio a partir de la puesta en valor de los recursos patrimoniales

junio 11, 2008

 

¿CÓMO PLANIFICAR UNA OFERTA PATRIMONIAL?

La dinamización del territorio a partir de la puesta en valor de los recursos patrimoniales

 

Manel Miró i Alaix

STOA, propostes culturals i turístiques SL

Barcelona, 29 de octubre de 1996

 

Introducción: la interpretación como método para la planificación de una oferta patrimonial

 

 

La planificación de una oferta patrimonial implica siempre enfrentarse a la cuestión del uso social del patrimonio. En España cabe lamentar la ausencia de una tradición de reflexión teórica[1] sobre este tema, que sí existe en Gran Bretaña, Italia o Francia. Este hecho, ha obligado a aquellos que han tenido que enfrentarse a la necesidad de planificar una oferta patrimonial a buscar los modelos teóricos y los instrumentos metodológicos fuera de nuestras fronteras. En muchos casos, esa búsqueda lleva hasta el concepto de “interpretación”.

 

Dada la amplitud de significados que tiene el concepto interpretación, es necesario, antes de seguir, hacer una serie de consideraciones para delimitar su significado dentro del contexto de la oferta del patrimonio y la dinamización del territorio.

 

En el mundo anglosajón la interpretación se define como el arte de dar a conocer, hacer accesible y explicar el sentido y el significado de las cosas. La interpretación se aplica a muchos ámbitos de la vida. Como dice C. Carrier[2], si es necesaria la interpretación es porque hay problema, dificultad, conflicto de comprensión… los jueces interpretan las leyes, los árbitros de fútbol el reglamento, los periodistas la actualidad, los biólogos las cadenas biológicas, los psicoanalistas los sueños. Los intérpretes del patrimonio interpretan el patrimonio.

 

Dentro de la interpretación del patrimonio hay también diferentes niveles de complejidad: desde el arqueólogo de campo que interpreta la funcionalidad del artefacto hallado en una excavación, hasta el técnico de la administración o el consultor que acomete un plan de interpretación territorial.

 

En general pues, la interpretación es un sistema de descodificación de mensajes que tienen niveles de complejidad muy dispares y una fuerte carga de ambigüedad. En todo caso, la interpretación siempre se traduce en un acto de comunicación. Interpretamos para dar a conocer algo, para hacerlo inteligible y para hacerlo inteligible de una determinada manera.

 

En este sentido, la interpretación aplicada al territorio aparece como respuesta a una demanda social de uso del patrimonio y a la necesidad de cada territorio de posicionarse frente a sus competidores. Entendida así, la interpretación se convierte en un instrumento de planificación dentro de estrategias de desarrollo territorial y alcanza su mayor nivel de complejidad.

 

Decimos que la interpretación del territorio es el nivel más complejo dentro de la interpretación del patrimonio, porque, aunque pueda estar arropada por una pretendida objetividad científica, la interpretación del territorio es siempre un arma ideológica que puede afectar de manera directa la vida de la población. En esta dimensión, la interpretación es un instrumento fundamental para la definición de políticas de intervención y uso social del patrimonio, y la base para el desarrollo de políticas de comercialización y explotación turística.

 

La interpretación de un territorio, si se quiere que sea algo más que un simple entretenimiento intelectual, debe traducirse siempre en un plan de actuación: en una apuesta por un determinado discurso comunicativo y por un determinado sistema de presentación y gestión de los recursos que viene a dar respuesta a una demanda o necesidad de uso social del patrimonio.

 

En este sentido, acometer un plan territorial de interpretación implica tomar decisiones sobre:

 

·      qué se conserva y qué no se conserva,

·      qué prioridades de restauración hay,

·      qué tipo de actividades se priorizan (o se subvencionan),

·      qué mensaje se da desde el patrimonio (histórico, científico, ideológico, emotivo…)

·      a qué segmentos de público se debe dirigir la oferta

·      qué patrimonio debe gestionar o adquirir la administración

·      qué costumbres, tradiciones… se quiere recuperar o salvaguardar,

·      qué monumentos se hacen accesibles y de qué manera,

·      cómo se garantiza la rentabilidad de las inversiones en patrimonio…

 

Son sólo algunas de las preguntas a las que debe dar respuesta un plan de interpretación. Todos estamos de acuerdo en que todo el patrimonio merece ser conservado, pero todos sabemos también que los recursos para ello son limitados y eso provoca que, a menudo, se planteen conflictos. Estas limitaciones, unidas a la fuerte carga simbólica que tiene el patrimonio, hacen que muchas decisiones sobre el patrimonio se tomen en base a criterios corporativistas o partidistas, en dos palabras, poco democráticos.

 

Por poner un ejemplo, en Tesalónica (Grecia), debido al ancestral efrentamiento entre griegos y turcos, hay un claro agravio comparativo, a nivel de inversiones en conservación, entre el patrimonio monumental de la época del dominio turco (prácticamente abandonado a su suerte) y el de las épocas greco-romana y bizantina.

 

Dentro de nuestras fronteras nos encontramos también con casos significativos. La consideración del Románico como el periodo artístico más importante de Cataluña dio lugar a la desaparición, en muchas iglesias del medio rural, de frescos y retablos de época barroca, destruidos en el afán de recuperar la “piedra vista”, “lo original”.

 

Existe también en España una larga lista, que sería muy pesado enumerar aquí, de proyectos de conservación y restauración de monumentos que se han llevado a cabo sin un estudio previo de viabilidad y sin ningún plan de aprovechamiento. Proyectos que, además, han sido hechos muchas veces sin contar con las demandas o las necesidades de los herederos sociales de ese patrimonio.

 

Por el contrario, en el mundo anglosajón la interpretación del patrimonio ha estado tradicionalmente unida al desarrollo de la industria del ocio y del turismo. Dentro de este enfoque se ha fomentado la implementación de estrategias de interpretación basadas en criterios de tipo comercial, supeditadas a las necesidades de la demanda y con el objetivo de amortizar y rentabilizar la inversiones.  Las dificultades derivadas de este tipo de estrategias tienen que ver, esencialmente, con los conflictos que en ocasiones se plantean entre la identidad local y los criterios interpretativos de los planificadores. El caso de la ciudad inglesa de Conwy es un buen ejemplo para ilustrar este tipo de conflictos. La autoridad local de Conwy encargo a una consultoría inglesa la elaboración de un plan estratégico de interpretación. Las conclusiones del equipo de consultores fueron que Conwy debía posicionarse dentro del mercado de la oferta patrimonial inglesa como un Conjunto Medieval, al amparo de los elementos medievales repartidos por el centro histórico. Los consultores no tuvieron en cuenta en sus propuestas la importancia del puerto y de la identidad marinera de los ciudadanos de Conwy y el rechazo que la misma población experimentaba hacia su pasado medieval. Dado que uno de los ejes centrales de la propuesta era la recreación de ambientes medievales, acción que requería la participación activa de la población local de Conwy, el proyecto no pudo ir más allá del diseño de una imagen corporativa y de un plan de señalización.

 

Con estas consideraciones quiero remarcar la necesidad de los planes de interpretación como un instrumento básico para poder desarrollar políticas de patrimonio coherentes y realistas. Si no existen planes de interpretación difícilmente se podrá juzgar o evaluar los resultados de las propuestas existentes.

 

De la interpretación al plan de interpretación: herramientas conceptuales para planificar una oferta patrimonial

 

Debido a la doble lógica, simbólica y económica, en la que se inscriben los “objetos patrimoniales” (DAVALLON), la planificación de una oferta patrimonial debe enfrentarse siempre a tres cuestiones básicas:

 

1.       La relación entre patrimonio e identidad: de qué manera el patrimonio puede actuar o actúa como elemento generador de imagen y de identidad territorial.

 

2.       La relación entre patrimonio y economía: cómo garantizamos la rentabilidad de las inversiones en patrimonio.

 

3.       La relación entre patrimonio y sociedad: en qué medida el desarrollo de una oferta patrimonial va a contribuir a mejorar la calidad de vida de la población.

 

En función de estas cuestiones básicas, acometer la interpretación de un territorio implica:

 

1.       Descubrir un concepto-paraguas (criterio clave de interpretación) para:

·      singularizar y posicionar la imagen del territorio,

·      desarrollar un hilo argumental que permita englobar la presentación del patrimonio bajo una unidad conceptual.

 

2.       Determinar un sistema de organización y presentación de los recursos patrimoniales, para transformar estos recursos dispersos en un producto patrimonial que haga posible su accesibilidad, su conservación y su explotación.

 

3.       Definir una serie de programas y actividades dirigidas a las demandas específicas y, por tanto, capaz de fomentar y facilitar un mayor uso social de los objetos patrimoniales.

 

4.       Diseñar un programa de comunicación para posicionar el producto y para dar a conocer las ofertas a los publicos objetivos.

 

 

Un plan de interpretación, en definitiva, abarca desde la detección y el análisis de los recursos y las potencialidades hasta la definición de una oferta. El proceso consta, básicamente, de tres partes:

 

1. Análisis-diagnosis, es la aproximación a la realidad enfocada en dos grandes ámbitos, los recursos y la demanda (interna y externa), sirve para saber con qué se cuenta y qué deficits hay.

 

2. Conceptualización, a partir del análisis de los recursos y en función de las necesidades e intereses detectados deben fijarse unos objetivos (sociales, culturales, económicos) y definirse los criterios básicos de actuación.

 

3. Programas de actuación, en base a las conclusiones de la conceptualización deben definirse las acciones a acometer, estructuradas en tres grandes ámbitos (CARRIER-DAVALLON): comunicación (dar a conocer, hacer accesible), exposición (satisfacer las expectativas a través de una estructuración del saber), explotación (garantizar la conservación, la accesibilidad y el mantenimiento).

 

A continuación, a modo de propuesta metodológica, vamos a diseccionar cada una de las fases para ver cuáles deben ser los puntos centrales de un plan de interpretación. Finalmente, intentaremos una aproximación al resultado de su aplicación en un territorio, un modelo que hemos bautizado como “conjunto interpretativo”.

 

Del territorio-espacio al territorio-museo: el desarrollo de un plan de interpretación.

 

Una propuesta metodológica para la elaboración de un plan de interpretación podría ser la siguiente:

 

1.   Conocer el pensamiento/mentalidad de la población del territorio sobre el que se quiere actuar: determinar cuáles son sus principales rasgos identitarios (campesinos, mineros, obreros, pescadores), sus miedos, sus fobias, saber si se sienten orgullosos de su pasado (del remoto y del reciente), de sus rasgos culturales (su arquitectura, sus costumbres, su gastronomía…).

 

2.   Inventariar los recursos patrimoniales y analizarlos para evaluar su potencial para atraer visitantes tanto desde un punto de vista turístico como para ser utilizados desde un punto de vista didáctico-científico. Para el inventario proponemos la utilización de fichas de valoración de elementos patrimoniales (ver anexo 1) y un sistema de clasificación organizado en 6 categorías:

 

 

 

PATRIMONIO

NATURAL

INTANGIBLE

MUEBLE

INMUEBLE

EFÍMERO

FUNGIBLE

 

 

3.   Calcular la audiencia (real y potencial) y evaluar las dificultades y las oportunidades relacionadas con la motivación del visitante y la accesibilidad al lugar. Por ejemplo, nos podemos encontrar con un centro histórico, que alberga magníficos monumentos, habitado por un entorno social conflictivo-deprimido que ahuyentará a los visitantes.

 

4.   Deben evaluarse los recursos humanos y finacieros disponibles o potencialmente disponibles. Es decir, se trata de saber cuál es la capacidad de inversión del territorio y cuál es el nivel de educación de los habitantes para determinar si es necesario o posible diseñar una oferta formativa para su reciclaje. En el entorno rural, por ejemplo, es muy difícil encontrar personas con una formación específica en el campo empresarial, en el de la acogida y atención al visitante o en el de guías-intérpretes del patrimonio. Pero siempre será posible, si existe voluntad y un mínimo nivel educativo, diseñar una estrategia de reciclaje profesional de estas personas.

 

5.   En base a las conclusiones de los puntos anteriores, deben fijarse los objetivos del plan de interpretación: económicos, sociales, conservación y puesta en valor, educativos, científicos…

 

6.   Una de las partes centrales de un plan de interpretación, la clave de bóveda de la que depende en buena parte el éxito y el fracaso del plan, es la determinación de los temas y los argumentos para la interpretación. Se trata, en este momento, de definir la especificidad y los contenidos de la oferta patrimonial, es decir, por poner un símil cinematográfico, se trata de escribir el guión y poner el título de la película.

 

En este sentido, una correcta interpretación del territorio pasa por ir más allá de los tópicos utilizados en la presentación turística tradicional. Por ejemplo, frente a frases del tipo “Úbeda: ciudad histórica y monumental” que no nos dice mucho de lo que encontraremos en esta hermosa ciudad jiennense, creemos necesario que el usuario potencial distinga, desde el primer momento, la especificidad del territorio y le sean presentados, bajo un criterio clave de interpretación (“Úbeda: el Renacimiento que mira al sur”), los atractivos específicos de ese territorio: la gastronomía autóctona, la estética de las artesanías, el significado de la historia, la magia del paisaje…

 

En definitiva, la interpretación debe proveer las claves para la lectura del territorio. Desde nuestro punto de vista, la interpretación debe centrarse en la dimensión simbólica del patrimonio y en la emoción individual que se experimenta  a través de su descubrimiento y su contemplación.

 

7.   Una vez determinados los temas y el argumento de la interpretación es necesario pasar a definir los sistemas de presentación. Esta elección se realiza, fundamentalmente, en base a tres criterios: los tipos de “objetos patrimoniales”, las características de la audiencia y las disponibilidades presupuestarias.

 

En ocasiones, el objeto patrimonial requerirá sólo que diseñemos una visita guiada para explicarlo, es el caso, por ejemplo de las antiguas fábricas o palacios que conservan todos sus elementos. En otras ocasiones, será necesaria la creación de un museo, por ejemplo cuando tengamos que albergar una colección de obras de arte o de objetos arqueológicos. También nos encontraremos con la necesidad de instalar un centro de interpretación para dar a conocer un intangible, un hecho histórico, un personaje, un concepto…

 

8.   Conjuntamente a los sistemas de presentación, tendremos que determinar también los tipos de servicios complementarios que son necesarios para facilitar la calidad de la experiencia del visitante: información-acogida-recepción, aparcamientos, señalización, lavabos, etc…

 

9.   A continuación podemos ya perfilar el presupuesto de implementación y el cálculo de los gastos corrientes, lo cual nos permitirá determinar el umbral mínimo de frecuentación que es necesario para garantizar la viabilidad del proyecto y decidir sobre las posibles vías de financiación: entradas, servicios complementarios, subvenciones, esponsorización, inversiones privadas (por ejemplo, de los agentes turísticos del lugar).

 

10.Con estos datos podremos ya pasar a determinar el sistema de gestión de la oferta que dependerá de los objetivos y de las diversas competencias a desarrollar: pública directa, pública autònoma, mixta, delegada, privada, concesión…

 

11.Finalmente, el último paso es trazar una estrategia de promoción y marketing, que pasa por dar a conocer la existencia de la oferta para posicionarla y por la permanente presencia en los medios a través de la generación de notocias (actividades dirigas a públicos específicos: exposiciones temporales, jornadas gastronómicas, conciertos, actividades de animación, partenariados, etc…).

 

 

El conjunto interpretativo: un camino entre el recurso y el producto

 

El concepto “conjunto interpretativo” lo desarrollamos a lo largo de seis años de trabajos en la Fundación Centro Europeo del Patrimonio de Barcelona como alternativa al de “parque temático” con la idea de dar una denominación teórica a un tipo de oferta patrimonial centrada en la presentación de “territorios-museo”. Por territorios-museo entendíamos aquellos territorios dotados de una fuerte personalidad histórica herederos de antiguos territorios históricos, por ejemplo, polis griegas, civitates romanas, condados medievales, ciudades-estado renacentistas… que conservan una fuerte identidad cultural propia frente a realidades administrativas actuales más amplias y que conservan numerosas huellas de su pasado (conjuntos monumentales, restos arqueológicos, rico folklore…).

 

Esta estrategia de aprovechamiento social del patrimonio consiste en colocar bajo un marco conceptual común (criterio clave de interpretación) y bajo una unidad de presentación (el conjunto interpretativo, una especie de gran museo a cielo abierto) el patrimonio más relevante de un territorio, de manera que al visitante le sea fácil acceder a la información y a los objetos patrimoniales.

 

Por otro lado, esta estrategia plantea una oferta patrimonial con un enfoque amplio, especialmente a nivel de marca cultural o turística, y una perspectiva dinámica que permite la interactividad de multiples agentes vinculados a diversos sectores: agentes económicos, entidades asociativas, administraciones públicas, con la consecuente diversificación de los recursos necesarios en una propuesta de dinamización y valorización del patrimonio historico.

 

Sin embargo, como elemento conceptual innovador, sin experiencias piloto previas, presenta tambien un conjunto de complejidades que sobrepasan los marcos tradicionales existentes en la interpretacion del patrimonio (localismos, diversidad de intereses, superposición de estructuras administrativas, necesidad de una planificación territorial previa…).

 

El desarrollo de un “conjunto interpretativo” implica un proceso a través del cual un territorio pasa a ser percibido como un producto cultural, véase a título de ejemplo el siguiente esquema:

 

 

 

El territorio es el espacio físico en el que transcurre el tiempo. El devenir de la historia va convirtiendo el territorio en un yacimiento cultural, al sedimentarse las aportaciones de las diferentes culturas que lo han habitado.

 

En el presente ese espacio-territorio se percibe como un gran rompecabezas cuyas piezas son los restos, casi siempre fragmentados, del pasado.

 

La comprensión de ese rompecabezas es compleja, como es compleja la comprensión de una estratigrafía arqueológica, requiere muchos estudios parciales y síntesis bien documentadas.

 

Para un profano, para un peregrino cultural, para un turista indocumentado es muy difícil acercarse, sin la ayuda de un buen samaritano, a la comprensión de ese complejo rompecabezas (Duncan Cameron).

 

Esa ayuda puede ofrecerse a través de la instalación en el territorio-espacio-rompecabezas de elementos que “fabriquen un sentido”: centros de información, dispositivos explicativos, sugerencias sensitivas, vivencias…

 

Al conjunto de elementos que “fabrican un sentido” es a lo que denominamos “conjunto interpretativo”, una especie de gran museo abierto y habitado, en continuo movimiento y transformación. Al decir museo abierto no queremos decir museo al aire libre, no nos referimos a la ausencia de paredes sino que nos remitimos al concepto de obra abierta en el sentido definido por Umberto Eco al hablar de una determinada creación artística contemporánea, que no considera jamás acabada su obra sino que continuamente se regenera cada vez que es consumida o interpretada.

 

Intentando sintetizar, un “conjunto interpretativo” lo podríamos definir como:

 

·      Un sistema de información que combina desde materiales impresos de comunicación, hasta  oficinas de atención y acogida, pasando por dispositivos de señalización y de interpretación “in situ”.

·      Una compleja oferta cultural que incluye todos los elementos patrimoniales de un territorio ordenados en ámbitos temáticos (es decir, conjuntos significativos de elementos patrimoniales, agrupados temáticamente para ofrecer diferentes posibilidades de visita a los usuarios).

 

El objetivo de un “conjunto interpretativo” es permitir al visitante adentrarse en el territorio y disfrutarlo escogiendo los “trozitos” de patrimonio que antes existían con un desorden total y que, al mismo tiempo, pueda contrastar aquello que descubre con lo que ya conoce.

 

Es imprescindible, para que la lectura del conjunto interpretativo sea posible, la organización en base a un punto de referencia, a un epicentro que actúe como catalizador general: el centro de interpretación central que distribuye a los visitantes hacia el resto de objetos patrimoniales. A nivel funcional el “conjunto interpretativo” se compone de:

 

·      EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN, ACOGIDA E INFORMACIÓN, campamento base de los servicios de atención al visitante, dispositivo central del planteamiento interpretativo y punto de partida de la oferta patrimonial.

·      LOS ÁMBITOS TEMÁTICOS, conjuntos significativos de objetos patrimoniales, organizados para “fabricar un sentido”.

·      LOS PROGRAMAS DE ANIMACIÓN, acciones concretas de animación cultural (talleres didácticos, jornadas gastronómicas, excursiones… ) que tienen un carácter estacional y están dirigidos a la captación de públicos con motivaciones específicas.

 

En este sentido, los aspectos a tener en cuenta para proyectar un “conjunto interpretativo” son los siguientes:

 

·      El “conjunto interpretativo” tiene que explicar el territorio a través de la adecuación de sus recursos patrimoniales, mediante la estructuración de una serie de servicios para la presentación del patrimonio, de acuerdo con un eje temático que nunca debe ser un corsé intelectual.

·      Al mismo tiempo, los servicios y actividades patrimoniales deben constituir una puesta en escena que permita diversificar la oferta a lo largo de todo el año. El “conjunto interpretativo” debe disponer, alrededor de los servicios patrimoniales, una oferta de servicios complementarios (alojamiento, restauración, comercialización de productos…). Debe favorecer, por tanto, la implantación de actividades productivas entre la población local.

·      El “conjunto interpretativo” debe constituirse como una atracción turística capaz de estimular un turismo cultural, de romper el fenómeno estacional y de canalizar los flujos turísticos desde el centro hasta las periferias menos frecuentadas.

·      El “conjunto interpretativo” tiene que incentivar la coordinación interterritorial y dejar de lado las dinámicas localistas. En la promoción del territorio como un todo es necesaria la participación de todas las partes implicadas.

 

A modo de conclusión: una reflexión sobre la viabilidad de los proyectos de dinamización del patrimonio.

 

A lo largo de este escrito hemos propuesto una serie de métodos, modelos e instrumentos teóricos que consideramos útiles para planificar una “oferta patrimonial”. Como guinda a este pastel me gustaría regresar del mundo de los modelos teóricos y poner los pies en el suelo para interrogarme/interrogarnos sobre cuestiones cotidianas, sobre situaciones que se producen en este mismo momento en muchos rincones de nuestro país.

 

Siendo como es España uno de los países del mundo con mayor concentración de patrimonio cultural, sólo algunos pocos lugares, centros de peregrinaje cultural, han sido capaces de convertir su patrimonio en un atractivo turístico capaz de incidir en el desarrollo económico de sus territorios. En la mayoría de los casos el patrimonio ha sufrido numerosos atentados o bien, en el mejor de los casos, ha caído en el olvido.

 

Imaginemos por un momento un lugar en el mundo en el que queramos desarrollar una oferta patrimonial y preguntémonos: ¿Habita entre la población un sentimiento de identidad, de pertenencia a un paisaje cultural? ¿Existe una inquietud en la sociedad civil de aprovechar/conservar el patrimonio del que son herederos? ¿Tienen los responsables políticos la sensibilidad/capacidad mínima necesaria para formular el deseo de querer aprovechar/conservar el patrimonio que gestionan? ¿Hay recursos patrimoniales suficientes, con potencial para estructurar una oferta interesante? ¿Hay alguien interesado en gastar tiempo y dinero para conocer ese producto? ¿Es necesaria una adecuación de los recursos? ¿Cuánto cuesta esa adecuación? ¿Hay capacidad para acometer las inversiones iniciales? ¿Si no la hay, sabemos dónde encontrarla? ¿Está la población local formada/informada y dispone de medios para sacar provecho de la oferta patrimonial? ¿Cuánto cuesta el mantenimiento/conservación del producto patrimonial? ¿Cuál será el umbral de sobrefrecuentación y cuál el nivel mínimo de frecuentación?

 

Hasta que no hayamos encontrado una respuesta positiva a todas estas preguntas y sepamos si es posible/viable recorrer el camino desde el recurso al producto no será necesario que nos preguntemos cómo hacemos el viaje.

 

 

Manel Miró i Alaix

Stoa, propostes culturals i turístiques

Barcelona, 29 de octubre de 1996


[1] La creciente demanda de uso social del patrimonio experiementada en España en los últimos años, ha dado pie al reciente surgimiento de una literatura sobre la dinamización del patrimonio.

[2] C.CARRIER: “Problematiques de l’interpretation du patrimoine” en IV Global Congrs Mundial d’Interpretació del Patrimoni